Los inversores ponen a la deuda pública en barbecho ante el repunte de la inflación

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fabien-bazaneguer (Unsplah)

El arranque del año ha traído consigo lo que hace no tanto tiempo parecía imposible: caídas significativas en los mercados de deuda pública. Solo en lo que llevamos de años, la rentabilidad del TNote ha escalado del 0,9% a rozar el 1,4% y en el caso del bund se ha disparado del -0,58% al -0,33%.

Las causas que están detrás de estas fuertes ventas en el mercado de deuda son varias. Por una parte, está el escaso potencial que presenta la renta fija pública, al menos la de los mercados desarrollados, tras el rally de los últimos años. “Las tires de la deuda pública son extraordinariamente bajas en estos momentos, así que ofrecen unas rentas y unas posibilidades alcistas muy escasas”, afirma Maria Paola Toshi, Global market strategic de J.P.Morgan AM. De hecho, la gestora ha publicado un gráfico en el que cifra en más del 85% de la deuda pública de los mercados desarrollados proporciona unas tires inferiores al 1%, y el 35% de la deuda ofrece tires negativas.

Pero esas bajas rentabilidades no son nada nuevo. Es una tendencia que lleva ya años cociéndose. ¿Qué es lo que ha cambiado entonces como para que ya no sirvan? Básicamente una sola cosa: las perspectivas de inflación al calor de la recuperación económica. El susto lo dieron los datos publicados en el mes de enero pero ya son varias las gestoras que hablan de una tendencia al alza en los precios con el peligro de que si esas alzas son muy bruscas obliguen a los bancos centrales a dar marcha atrás en sus políticas acomodaticias.

Dudas suficientemente importantes como para llevar a algunas gestoras a relegar en sus carteras a la deuda de gobiernos. “Hemos rebajado la deuda pública a una infraponderación táctica, con un aumento de la infraponderación en los bonos del Tesoro estadounidense. También rebajamos la calificación de los bonos periféricos de la zona del euro a neutral, ya que los rendimientos de los periféricos han caído hasta casi mínimos históricos y los diferenciales se han reducido”, afirman desde BlackRock.

Sus dos grandes apoyos flaquean

Tampoco desde J.P.Morgan AM ven demasiado potencial a la deuda pública ya que como explica Toshi, las dos grandes patas que han justificado su presencia en las carteras flaquean en estos momentos. “Las tires bajas o negativas de los bonos traen consigo enormes dificultades para los inversores, que por lo general han depositado sus esperanzas en que los activos de renta fija de la cartera sirvan a dos propósitos: reportar rentas constantes y proporcionar protección en periodos de volatilidad”.

Ahora, ni esos cupones sirven para cubrir una inflación creciente ni tampoco parece que tengan el mismo efecto diversificador de la cartera que tuvieron en el pasado si vuelven las correcciones.

“Que la deuda pública ha ofrecido una rentabilidad positiva en las épocas anteriores de mercados bajistas. Sin embargo, durante la caída de los mercados provocada por la COVID-19, cuando los tipos ya se encontraban en mínimos históricos, la rentabilidad de la deuda pública era muy reducida, llegando a ser incluso nula en el caso de Europa”, afirma la experta de J.P.Morgan.

¿Es algo temporal o el fin del rally?

La gran duda es si los retrocesos que se están viendo en el mercado de renta fija de Gobiernos responden a un movimiento de corto plazo o suponen el inicio de una nueva tendencia tras años de rally en el mercado de bonos. Para hallar la respuesta  habría que fijarse sobre todo en si se prevé un cambio de actuación por parte de los bancos centrales como consecuencia de un repunte sostenible de la inflación con el riesgo de un sobrecalentamiento de la economía. De momento, tanto la Fed de Jerome Powell como el BCE de Lagarde no han avanzado ningún tipo de retirada de estímulos.

“La inflación aumentará en los próximos meses, pero no esperamos que este movimiento se mantenga y esperamos que la Reserva Federal lo vea transitorio, igual que nosotros», apunta Esty Dwek, responsable global de estratyegias macro de Natixis IM.

De ahí, que se puede pensar que el movimiento visto en el mercado de bonos de gobiernos en estas primeras semanas del año, de mantenerse más allá del corto plazo, vaya a estar más o menos controlado. “Los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían subir más, pero dudo que estemos a punto de ver un mercado bajista de bonos que se prolongue durante varios años”, afirma Chris Iggo, estratega económico de AXA IM.