Las estrategias smart beta se han convertido en el tercer pilar de las carteras de los inversores, principalmente institucionales de Estados Unidos. Estos productos se han expandido rápidamente, con una tasa de crecimiento de casi el 40% de forma anualizada desde principios del 2012, lo que supone el doble de crecimiento que de la industria de ETF en su conjunto. Casi el 10% de los activos globales de ETF son en fondos de smart beta, lo que representa un 13% de los flujos totales hacia fondos cotizados en 2015. En el caso de iShares, la gestora ha captado a nivel global casi 8.000 millones de dólares en productos de smart beta en lo que va de año (el 55% de los flujos totales) y ya cuenta con 55.000 millones en activos invertidos en este tipo de estrategias. Las más demandadas están siendo los productos de mínima volatilidad. En general, los ETF de smart beta son productos cada vez son más globales, que cada vez están experimentando un mayor crecimiento orgánico fuera de Estados Unidos, sobre todo en Europa.
Mesa redonda: la realidad sobre el uso de los ETF de smart beta por parte del inversor institucional español (VI)

Foto: Máximo García
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