Tras un 2025 de cifras récord y consolidación estructural, la industria de los ETF encara 2026 con un punto de partida sólido y un inversor más exigente y sofisticado. Los flujos históricos, el crecimiento sostenido de los activos bajo gestión y el protagonismo creciente del vehículo en la construcción de carteras (tanto minoristas como institucionales) han confirmado su madurez en Europa y a nivel global. Pero más allá de los volúmenes, el ejercicio ha dejado tendencias claras: liderazgo de las estrategias core de renta variable, fuerte impulso de la renta fija cotizada, expansión acelerada de los ETF activos y mayor interés por soluciones orientadas a generación de ingresos y control del riesgo.
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