Bonos verdes: una inversión para financiar la transición energética

Alban de Fay_noticia
Cedida por Amundi.

TRIBUNA de Alban de Faÿ, gestor de crédito y director de Procesos ISR para la Gestión de Bonos, Amundi. Comentario patrocinado por Amundi.

Cada vez hay más inversores interesados en los bonos verdes, como demuestran los flujos hacia los fondos que invierten en estos activos. En los 10 primeros meses de 2020, esta clase de activos captó casi 4.000 millones de euros(1) hasta alcanzar los 15.700 millones de euros, en línea con el aumento del volumen de emisiones.

Un mercado de rápido crecimiento

Aunque el mercado de bonos verdes ascendía a solo 170.000 millones de dólares en 2017, actualmente se acerca a los 900.000 millones. El aumento de las emisiones ha estado acompañado de una diversificación de los emisores en este mercado: gobiernos, bancos, grandes compañías y autoridades locales. Todos estos actores utilizan los bonos verdes para financiar proyectos que tienen un impacto positivo y medible en el medioambiente y el clima.

Los bonos verdes son bonos que ayudan a financiar la transición energética y a combatir el calentamiento global. Al limitarse a proyectos medioambientales, ofrecen a los inversores transparencia sobre el uso de los fondos captados. Entre ellos se encuentran:

  • Las energías renovables, como los paneles solares y las turbinas eólicas. Entre ellos, el parque eólico de EDF en Perpiñán, que produce una cuarta parte de la electricidad que consumen los Pirineos Orientales en Francia.
  • Edificios energéticamente eficientes, nuevos edificios de alta calidad medioambiental o renovados, como la Torre Majunga de La Défense, cerca de París, construida según a los mejores estándares/ ecológicos.
  • Transportes limpios, como los trenes o los vehículos eléctricos. El Estado belga o la Región de Occitania, por ejemplo, están financiando la mejora de las líneas actuales o de las nuevas para aumentar la puntualidad y atraer a más usuarios
  • Cualquier otro proyecto que mejore la eficiencia energética, como en el sector de las telecomunicaciones, con Telefónica y Apple, por ejemplo, que están financiando centros de datos de nueva generación mucho más eficientes energéticamente.

Mantener la transparencia y la integridad del mercado

Ante el auge de los bonos verdes, la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA, por sus siglas en inglés) ha propuesto unas directrices denominadas Principios de los Bonos Verdes (GBP por sus siglas en inglés), que pretenden armonizar las normas y la transparencia. De acuerdo con los GBP, los emisores deben presentar con precisión qué tipos de proyectos quieren financiar y cómo los seleccionan, pero también cómo se utiliza el dinero si no se consiguen todos los fondos.

Se comprometen a publicar un informe anual sobre la asignación de los proyectos financiados y también se les anima a publicar medidas de impacto ambiental, como la cantidad de energía renovable generada o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Las emisiones evitadas son el indicador más utilizado para evaluar el beneficio medioambiental de estos bonos. En la actualidad, el cumplimiento de estos Principios de los Bonos Verdes es una condición mínima para que una emisión de bonos se considere verde.

Dar sentido a las inversiones

Estas cuestiones permiten a los inversores comprender mejor cómo se utiliza su dinero y dedicar parte de su asignación a la financiación de la transición energética. También pueden evaluar los beneficios medioambientales de su inversión mediante indicadores medioambientales expresados, por ejemplo, en toneladas evitadas de CO2.

Sin embargo, la inversión en un tema definido como ‘verde’ no debe limitarse al análisis de las emisiones evitadas. También hay que tener en cuenta los criterios financieros. Los inversores también deben asegurarse de que el proyecto es coherente con la estrategia general de la compañía, para evitar financiar a un emisor que pueda tener intenciones ocultas a través de un bono verde. Aunque el cumplimiento de los Principios de los Bonos Verdes (GBP) es el primer nivel de confianza que permite entender cómo se utiliza el dinero, a continuación, se trata de ver cómo encaja este proyecto en el enfoque general de la compañía para tener en cuenta las cuestiones medioambientales.

Las personas que quieran dar una dimensión medioambiental o ecológica a sus ahorros pueden invertir en bonos verdes a través de un fondo de inversión cuyo objetivo sea financiar la transición energética. Esto permite que los inversores puedan hacerse una idea del impacto de su inversión.

¿Cómo se selecciona el mejor fondo?

La elección del vehículo adecuado debe basarse en el objetivo de rentabilidad, el perfil de riesgo y el impacto medioambientalde los proyectos financiados mediante bonos verdes. Además de la rentabilidad financiera del fondo únicamente, se deben formular preguntas sobre los activos en los que se invierte en términos de visibilidad e impacto medioambiental.

¿Se beneficia el fondo de una etiqueta? Las calificaciones y etiquetas independientes son herramientas de comunicación que permiten comparar fondos y evaluar tanto la rentabilidad financiera como el rendimiento medioambiental. No obstante, aunque las etiquetas dan mayor visibilidad a los fondos temáticos, no pueden sustituir el análisis específico de cada valor, del proyecto ecológico y de su emisor.

Fuente:

1 Fondos abiertos domiciliados en Europa. Fuente: Amundi, datos a finales de octubre de 2020.