China: ¿recuperación estancada, respuesta modesta?

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Firma: cedida (NB).

TRIBUNA de Prashant Singh, gestor de fondos, Renta Fija Emergente, NB. Comentario patrocinado por Neuberger Berman.

Tras un fuerte repunte del PIB en el primer trimestre, la economía china ha perdido impulso. La actividad de abril y mayo decepcionó, impulsada por la persistente inquietud en el sector inmobiliario y la continua debilidad de las inversiones del sector privado. La atonía se ha dejado sentir en una amplia gama de indicadores macroeconómicos, como la debilidad de las ventas inmobiliarias y la actividad de la construcción, la ralentización de las ventas minoristas, los decepcionantes datos de financiación agregada y las poco alentadoras cifras de empleo.

Sigue existiendo un desajuste estructural en el empleo, ya que la tasa de desempleo encuestada se mantuvo en el 5,2% en mayo, pero el desempleo juvenil aumentó hasta el 20,8%, debido en gran medida a que la creación de empleo se concentra en la industria manufacturera, la construcción y los servicios de gama baja. Preveíamos que el impulso del crecimiento chino alcanzaría su punto álgido en el primer trimestre, pero nos ha sorprendido el ritmo de moderación. Por ahora, mantenemos nuestra ya conservadora previsión de crecimiento del PIB chino en 2023 del 5,3%, pero esperamos que el crecimiento potencial se ralentice hasta un 3% o 4% anualizado durante la próxima década, con el consumo como motor. Esto debería debilitar estructuralmente el "impulso chino" que sostiene la economía mundial, especialmente a través de los canales tradicionales vinculados a las materias primas.

El descenso de la actividad ya ha provocado una respuesta anticíclica por parte de las autoridades, y el Banco Popular de China recortó los tipos de interés oficiales en 10 puntos básicos el mes pasado. Sin embargo, esperamos que las nuevas medidas sean mesuradas y selectivas, por varias razones. En primer lugar, el objetivo oficial de crecimiento del 5% para 2023 debería poder alcanzarse fácilmente, dada la baja base del año pasado. En segundo lugar, con unos objetivos de estabilidad financiera más amplios, las autoridades no querrán alimentar otra ronda de gasto en infraestructuras impulsado por la deuda. Esto también iría en contra del tema central de la prosperidad común, haciendo temer un mayor empeoramiento de la desigualdad de ingresos. Por último, la política se ha orientado claramente hacia un crecimiento de alta calidad, teniendo en cuenta el empleo, la geopolítica, la demografía y las tendencias de la productividad.

Así pues, las medidas más probables podrían incluir:

  1. Acelerar la emisión de bonos especiales de los gobiernos locales destinados a la financiación de proyectos prioritarios.
  2. Medidas de apoyo al consumo en el sector de los vehículos eléctricos.
  3. Medidas de flexibilización de la propiedad en las ciudades más importantes.

Creemos que es prematuro hablar de más de un billón de renmimbis en financiación adicional de infraestructuras y subvenciones al consumo. Sin embargo, las respuestas políticas pueden ser más contundentes si la estabilidad del mercado laboral se ve amenazada o el crecimiento cae significativamente por debajo del objetivo.

En medio de las dificultades de crecimiento de China, seguimos siendo bajistas sobre el renminbi. No sólo el crecimiento y los diferenciales de tipos de interés juegan en su contra, sino que la disposición del PBoC a recortar los tipos de interés también nos sugiere que los responsables políticos son cada vez más indiferentes a la debilidad de la moneda.