El descenso continuado en los precios del petróleo ha enfriado el sentimiento de los inversores hacia los bonos de los mercados emergentes. La caída del precio del 'oro negro' ha puesto presión sobre los exportadores frágiles como Rusia, Colombia, Nigeria y Venezuela. Además, las transacciones vinculadas al window dressing -los inversores que venden títulos con bajos rendimientos antes del final de año- han empeorado las ventas masivas en un entorno en el que los potenciales "selectores de nombres bottom-up" están preocupados por un cambio en el sentimiento y por las posibles salidas que podrían producirse en sus propios fondos, y por ello, prefieren seguir con sus posiciones en liquidez.
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