Si el estallido de la burbuja especulativa de las empresas punto.com en 2000 ya puso de manifiesto los límites de la gestión por índices, la crisis financiera de 2008 ha mostrado definitivamente los peligros de un enfoque de las finanzas regido únicamente por los instrumentos matemáticos. Desgraciadamente, el origen de estos descontroles a menudo ha sido la avidez de ciertos directivos, alentada por la presión de accionistas impacientes por realizar ganancias a corto plazo. La lección ha resultado especialmente dolorosa, pero, esperamos, facilite que los valores y la gestión humana recuperen su lugar en la gestión patrimonial, permitiendo que, por fin, se tomen en cuenta de forma más apropiada los verdaderos intereses de los inversores.
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