Inversión sostenible: no sin el depositario

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2020 nos ha dejado muchas cosas, algunas de ellas permanecerán para siempre, otras acabarán pasando con el tiempo y unas cuantas más se quedarán con nosotros de forma testimonial. Una de las primeras, de esas que ya no tienen vuelta atrás, es la incorporación de los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG) a la inversión. Una nueva forma de hacer las cosas que, indudablemente, resulta muy atractiva, pero que no es, ni mucho menos, fácil. Las gestoras tienen en esta tarea un valioso aliado, el depositario.

Responsables de gestoras y depositarios debaten sobre ello en una mesa redonda celebrada en el marco del Insights Depositaría; un coloquio organizado por FundsPeople, patrocinado por BNP Securities Services, Caceis y Cecabank, y en el que participaron también Ibercaja Pensión, Mapfre AM y Gesiuris AM

El depositario como big data

La ASG es una tendencia imparable que obliga a todos los actores de la industria financiera a estar preparados. “Hay una transformación sostenible, y también una transformación digital. Y en este contexto las compañías demandan agilidad. El depositario juega un rol fundamental, debe ser una especie de big data de toda la información. Tiene que convertirse en un proveedor de información dinámico más allá de los servicios tradicionales de custodia y liquidación”. Es la opinión de  Borja Rodríguez, responsable de Tesorería y Servicios Financieros-Gestión de riesgos y ASG de BNP Paribas Securities Services. A su juicio, un depositario afronta la ASG desde tres pilares: “En primer lugar tiene información completa de todas las inversiones. Además, los clientes, con quienes mantenemos una relación de largo plazo, comparten con nosotros los datos. Y en tercer lugar, en nuestro caso nos ayuda la visión de depositario global porque el desarrollo sostenible evoluciona de forma asimétrica en los diferentes países y mercados”.

Para Cristina Gómez Macías, responsable de Soluciones de Negocio de Caceis, el depositario es un complemento, “una prolongación de la gestora en todo lo relacionado con la regulación, el análisis ASG, y la elaboración de informes para inversores, partícipes y reguladores”. Las gestoras de activos son una pieza clave en el éxito de la inversión sostenible, son las que canalizan el ahorro hacia ella. Y para cumplir con este cometido “deben generar confianza y ser transparentes, lo que supone que tienen que publicar información de cómo integran los criterios ASG en sus análisis y cómo los incluyen en sus políticas de inversión, entre otros aspectos”. Los retos de afrontar esta misión no son pocos: “Se generan una gran cantidad de datos; no hay un criterio único a la hora de describir una actividad sostenible; no hay una homogeneización de las metodologías que se utilizan para valorar que una actividad es sostenible; la implementación de la regulación puede requerir costes. El depositario puede ayudar a abordar todos estos desafíos”, explica. 

Centro neurálgico de información

De esta manera, el depositario se convierte en el centro neurálgico de información para las gestoras. “Como depositarios aportamos conocimiento de las regulaciones, del sector y sinergias”, apunta Luis Jiménez, director de Custodia y Liquidación de Valores en Cecabank. Explica que hace ya más de tres de años en Cecabank crearon un ecosistema relativo a ASG que  utiliza índices para valorar carteras y fondos con criterios ASG y dar una conclusión sobre ellos. En el futuro, cuando el interés sobre ASG siga aumentando, asegura que esa experiencia que han adquirido les permitirá seguir enriqueciendo a las gestoras a las que prestan servicio. Realiza una reflexión sobre el depositario y la sostenibilidad. A su juicio, su función es en esencia una actividad hacia la sostenibilidad y el buen gobierno: “El depositario es un garante de los miles de inversores y partícipes que invierten en estos fondos, y esa labor de garante está muy en línea con los criterios ASG”. En este contexto enmarca la tendencia a que el depositario sea independiente y especialista.

Esto es lo que piensan los depositarios. Pero, ¿y qué opinan las gestoras? José Carlos Vizárraga, director general de Ibercaja Pensión, considera que no se ha transmitido lo suficientemente bien la labor del depositario, esa seguridad que ofrece a los inversores: “Es un trabajo en la sombra de gran importancia. Se pone más en valor fuera de España que dentro. El saber transmitirlo es todavía un tema pendiente en el mundo de la depositaria”. Respecto a la ASG, considera que es una tendencia transversal que en el caso de la entidad quieren aplicar a todas las inversiones, tanto en pensiones como en fondos y sicav. Considera que la gran palanca que tiene ahora mismo es la regulación: “Nos va a ayudar a hacer un poco mejor la sociedad. Eso desde el punto de vista de la gestión de activos nos tiene que servir para hacer ver que somos capaces a través de las inversiones de hacer un mundo mejor”.

En Mapfre, el tema de la ISR es también crítico, “está en el ADN de la compañía”, asegura Eduardo Ripollés, director de Negocio Institucional de Mapfre AM, quien recuerda que Mapfre se fundó, en 1964, con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC): “Fundación Mapfre es su máximo accionista y la gestora tiene el mandato de implementar ese ADN de la compañía”. Para abordar ese reto, la aseguradora firmó en 2018 un acuerdo con la boutique de gestión de activos francesa La Financière Responsable (LFR): “Necesitábamos trabajar con alguien que nos entendiese y que lo hiciese a nivel global”. Esa globalidad también la buscan en el depositario: “Es importante que el depositario entienda lo que nos exigen el Consejo y los inversores. Para nosotros es fundamental el papel del depositario porque no podemos fallar”.

Jordi Borràs, gestor del I2 Desarrollo Sostenible ISR FI en Gesiuris AM, cuenta que este fondo, lanzado en 2016, además de incorporar criterios ASG tiene una estrategia de inversión de impacto. Según explica, “queríamos hacer hincapié en la inversión de impacto porque se trata de una solución que estaba muy centrada en el capital riesgo hasta el momento. Invertimos en organismos bilaterales o multilaterales de desarrollo. De la mano de un asesor externo, I2 social Impact Investing, y con KPMG, desarrollamos una metodología propia de evaluación de estos organismos, dado que la mayoría de las agencias calificadoras no los evaluaban. El resultado es un scoring propio que valora a estas instituciones en las que invertimos según el cumplimiento de los diferentes criterios ASG, en los que la S y la G cobran mayor importancia». Añade que al final de cada trimestre realizan una trazabilidad del impacto de las inversiones y se reporta a los partícipes.

La importancia de votar en las Juntas

Los servicios que ofrecen los depositarios en el ámbito de la ASG va mucho más allá de su labor como garante o la aportación del conocimiento de las regulaciones. Dentro de la ASG, la G de Gobernanza cada vez está cobrando mayor relevancia, lo que requiere otro tipo de servicios.  

En esa G se enmarca el voto en las Juntas de Accionistas (proxy voting) “y es tan importante el contar con un buen sistema para poder ejercer derechos políticos que puede llegar a afectar a las tres letras de la ASG”, explica Luis Jiménez (Cecabank). “Puedes dar tu opinión de cada uno de los puntos del orden del día y, por tanto, puedes llegar a tomar decisiones relacionadas con el medioambiente y con temas sociales. No solo ejerces tus derechos políticos sino que influyes en que esas empresas tomen determinadas decisiones en estos ámbitos, lo que en última instancia puede influir en la rentabilidad de las compañías”. Cecabank empezó a montar hace un par de años su sistema de notificaciones y voto en Juntas: “Nuestras gestoras votan en casi todos los países del mundo. Nos demandan un servicio a medida dependiendo de en qué plaza y país esté invirtiendo el gestor, y el depositario tiene que ofrecérselo”. Sin olvidar la eficiencia: “Los costes tienen que mantenerse relativamente bajos porque en caso contrario no vamos a conseguir que se mantenga el crecimiento y el desarrollo de la ASG”.

Todo lo relacionado con la política de voto y la forma de ejercerla tiene mucha trascendencia, “es otro canal para que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sean una realidad”, opina Cristina Gómez Macías (Caceis). “En ese pilar de la G es donde los depositarios, por nuestra experiencia, podemos ofrecer un servicio de forma más inmediata que en el caso de otros requisitos que se demandan para poner en marcha los criterios ASG. Tenemos experiencia en prestar información sobre las Juntas de Accionistas, en facilitar el ejercicio de voto de las gestoras, en la confirmación de qué se ha votado, en poner a su disposición información sobre cuál ha sido el sentido del voto”. Cuenta que la entidad firmó hace tiempo un acuerdo con un proveedor especialista para ofrecer una solución de fácil uso, flexibilidad y eficiente, que se adapte a las necesidades de las gestoras.

Borja Rodríguez (BNP Paribas Securities Services) también es partidario de rodearse de los mejores proveedores en este ámbito: “Nuestros servicios core son la liquidación y custodia, y ahí ponemos a disposición del cliente todo nuestro conocimiento, pero en todo los demás servicios (por ejemplo, proxy voting) existen proveedores especializados y muy potentes con sus propios mecanismos de análisis con los que decidimos trabajar para enriquecer y personalizar al máximo nuestra propuesta de servicio”. Considera que el interés creciente por la participación en Juntas y el ejercicio del proxy voting es un elemento colateral a la nueva tendencia ASG y como tal “BNP colabora con dichos proveedores especializados para poner a disposición de los clientes informes de ASG que complementen el servicio actual de proxy voting”.

Cuidado con no encarecer los costes

Las gestoras valoran ese servicio que se les presta. José Carlos Vizárraga (Ibercaja Pensión) considera que son una ayuda inestimable: “Hoy por hoy la aplicación de la política de voto tiene que ir de la mano del depositario para hacer las cosas en tiempo y forma. El futuro ya lo escribiremos”. Y pone el acento en los costes, “debe ser un servicio que tenga el menor impacto posible en las cuentas”.

“Ahora las Juntas son un examen; antes eran un trámite. Como inversor institucional hay que estar al día, informado y votar”, opina Eduardo Ripollés (Mapfre AM). Explica también que la política de voto en la entidad tuvo que ser aprobada por el Consejo de Mapfre y aplica a todas las líneas de negocio, “una política que la hemos validado a nivel internacional”. La gestora cuenta con un fondo especializado en gobierno corporativo (Mapfre AM Good Governance) de renta variable global: “El proxy voting está muy arraigado en EE.UU. y cada vez más en Europa. Como gestores estamos obligados a ser activos; y para ello tenemos que tener herramientas”.

“El proxy voting nos ha permitido tener voz en sitios a los que antes no llegábamos. Cada vez es más importante para nosotros”, comenta Jordi Borràs (Gesiuris AM). Considera un avance el hecho de tener información detallada de la Junta y votar punto por punto el orden del día, “una labor que agradecemos al depositario”.

A la espera de una nueva regulación

La regulación está espoleando la inversión sostenible, una buena noticia sin duda. Sin embargo, esas mismas normas están complicando mucho la vida a las gestoras. Y la marejada regulatoria no ha hecho más que empezar. En marzo de 2021 entrarán en vigor nuevas obligaciones de la Comisión Europea en materia de divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros. Entre otras cosas, las gestoras (y el resto de sujetos obligados) deberán especificar en sus políticas el modo en que integran estos riesgos ASG y ponerlas a disposición del público.

¿Qué implicaciones tendrá esto? Las gestoras coinciden en que va a ser una locura y va a complicar mucho la vida a un sector con ya muchos frentes abiertos. Eso sí también están de acuerdo en que ayudará a modernizar la industria y a separar el grano de la paja, ya que se acabará excluyendo del mercado a quien no tenga disponible esta información. En definitiva, se trata de una curva de aprendizaje. De momento, la industria está a la espera de conocer los detalles sobre lo que hay que incluir en esta información, puesto que a día de hoy lo único que existen son unas pautas generales a nivel gestora. 

En el caso de los depositarios, están atentos a ver cómo se concretan esas nuevas obligaciones de divulgación para poner su experiencia al servicio de las gestoras y ayudarlas a cumplir sus obligaciones de la mejor forma posible. Esperan que los supervisores hagan aclaraciones para que esas obligaciones se puedan cumplir de forma sencilla y eficiente, puesto que, según advierten, el exceso de información no aporta nada al inversor. Les preocupa la elevada granularidad que se pide, por lo que consideran que uno de los temas que tienen que trabajar con el regulador es la definición de límites coherentes que acoten lo que es razonable presentar y lo que no lo es para que no se convierta en una misión imposible. En definitiva, una vez más, se trata de ser socios de los clientes y guiarles en su objetivo de poner en marcha la nueva regulación.