La recuperación económica ya está aquí

Álvaro manteca NOTICIA
Firma: Cedida (CFA)

TRIBUNA escrita por Álvaro Manteca González, CFA, miembro de CFA Society Spain, responsable de Estrategias de Inversión Banca Privada, BBVA AM.

De forma desigual, por supuesto, pero ya estamos empezando a vislumbrar el despegue económico que vendrá tras la superación la pandemia de COVID-19, de momento en aquellas economías que llevan más avanzado el proceso de vacunación, como sucede en EE.UU y Reino Unido.

En el caso estadounidense, los datos de actividad real del mes de marzo y los indicadores adelantados de abril han sido estelares, en respuesta tanto a la reapertura económica como al despliegue de las ayudas pandémicas liberadas por la administración Biden, y sugieren que estamos ante uno de los mayores impulsos económicos de la historia. En este sentido, la demanda privada va a volar literalmente al otro lado del Atlántico, gracias a la enorme tasa de ahorro acumulada por las familias, que empezará a utilizarse para retomar los planes de consumo frenados por la pandemia. La subida del 9,8% en las ventas minoristas en el mes de marzo, la segunda mayor subida de la serie histórica, nos alerta de lo que nos aguarda a la vuelta del camino.

Las dos grandes no defraudan

Por su parte, la economía china seguirá siendo el principal indicador adelantado del mundo post-COVID y crecerá en 2021 por encima del 8,5%. No obstante, parece que la tasa de crecimiento explosiva empieza a moderarse, como sugirió el dato del PIB del primer trimestre. En otro orden de cosas, las autoridades monetarias están empezando a retirar liquidez y a endurecer las condiciones crediticias, para evitar un recalentamiento de la economía del gigante asiático.

En cualquier caso, las dos mayores economías del mundo, que representan el 40% del PIB mundial, registrarán alzas descomunales en 2021 y la marea que se forme levantará a todos los barcos, incluyendo por supuesto a las economías europeas y al resto de países emergentes. En Europa, además, la aceleración del proceso de vacunación, permitirá que se intensifique la reapertura de la economía en la segunda mitad del año.

Como vemos, el entorno macroeconómico es muy propicio para el buen comportamiento de los activos de riesgo, aunque también es cierto que la explosividad del crecimiento en 2021 podría hacer que el actual ciclo económico fuera más corto de lo normal. Es bien sabido que la llama que más brilla es también la que antes se extingue, lo que nos obligará previsiblemente a ser más ágiles a la hora de rotar la cartera para aprovecharnos de los sectores, países y estilos de inversión que mejor lo hacen en cada momento del ciclo.

La estrategia a seguir

En este sentido, la rotación hacia sectores cíclicos, estilo value, bolsas europeas y empresas de pequeña capitalización, que se benefician con mayor intensidad de las primeras etapas de la recuperación económica, debería seguir teniendo lugar, a pesar de que en el mes de abril estén dando un paso atrás. El momento para cambiar de estrategia todavía no ha llegado, ya que los PMI mundiales seguirán repuntando a medida que mejora la situación en Europa. Desde un punto de vista histórico, hasta que estos indicadores adelantados PMI no cambian de tendencia, es pronto para apostar por otros sectores económicos.

Cuando llegue este momento, probablemente después del verano, sí tendremos que asumir un posicionamiento algo más cauto en los mercados de renta variable y reducir progresivamente la beta de nuestras carteras. Para entonces, es probable que los bancos centrales empiecen a reducir su estímulo monetario, sobre todo si han aparecido presiones inflacionistas. En este sentido, las peores dinámicas bursátiles que vemos actualmente en China, consecuencia en buena medida del menor soporte monetario, podrían trasladarse a las bolsas de las economías avanzadas.

Perspectivas

No obstante, durante los próximos meses, tenemos que mantener completamente desplegadas las velas, ya que la tendencia de fondo es extraordinariamente positiva y se verá reforzada por el mantenimiento de unos tipos reales muy bajos y por el impulso de los beneficios empresariales, que probablemente se sigan revisando al alza tanto en 2021 como en 2022. De nuevo, la experiencia china nos sirve como indicador adelantado de lo que puede esperarse respecto de la recuperación de los resultados empresariales tras superarse la pandemia.

Para terminar, no podemos esperar un buen comportamiento de la renta fija soberana, cuyos rendimientos tendrán tendencia a repuntar con claridad en el nuevo entorno económico. No sería extraño ver los tipos a 10 años en Alemania volver a la zona del 0% y a las rentabilidades de la deuda soberana estadounidense acercarse a niveles del 2%.