Los coches, como los teléfonos, están volviéndose inteligentes

Yves_Kramer
Foto cedida

La innovación ha sido constante desde que los coches empezaron a sustituir los carruajes de caballos a finales del siglo XIX. Ahora, como los teléfonos, están volviéndose inteligentes. James Bond, durante una secuencia de persecución en un aparcamiento en la película 'El mañana nunca muere', ya usaba un teléfono móvil para conducir por control remoto desde el asiento trasero un super-coche con neumáticos especiales –en caso de pinchazo, volvían a inflarse-. Es la carrera hacia vehículos autónomos. Esto contrasta con la tecnología de seguridad necesaria, con pocos progresos desde la introducción de los cinturones de seguridad y airbags hace decenios. Pero los fabricantes ya desarrollan ayudas a la conducción y equipos de seguridad cada vez más sofisticados. De manera que los inversores, mucho antes de subirse a coches sin conductor, ya pueden beneficiarse de esta tendencia.

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