Falta menos de una semana para que finalice el plazo de presentación de la declaración informativa sobre bienes y derechos situados en el extranjero (Modelo 720) y los contribuyentes, sus asesores y, principalmente, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (“AEAT”) se afanan en resolver las últimas dudas interpretativas sobre esta nueva obligación de información; dudas que nacen de una norma muy novedosa en nuestro sistema tributario cuya comprensión se ve perjudicada por una sintaxis confusa y un abuso en la utilización de conceptos jurídicos indeterminados.
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