Por qué la deuda de mercados emergentes necesita tanto un enfoque pasivo como activo

Firma: cedidas (Credit Suisse AM).

TRIBUNA de Valerio Schmitz-Esser, head of Index Solutions, y Gonzalo Borja, head of Emerging Markets Fixed Income, Credit Suisse AM. Comentario patrocinado por Credit Suisse Asset Management.

La mayoría de los inversores ya asignan capital a la deuda de mercados emergentes (DME). Se trata de un área de inversión que se ha convertido en parte consolidada de muchas carteras de renta fija. Actualmente, la DME representa el 18% de la emisión global de bonos, un porcentaje significativo (fuente: J.P. Morgan).

Sin embargo, la cantidad que la mayoría de los inversores asigna a renta fija es bastante inferior. Estas asignaciones más reducidas podían estar justificadas en el pasado, dado que por aquél entonces había menos liquidez, un mayor riesgo de impago y menos diversidad en la DME.

Ahora el panorama ha cambiado. La DME ha madurado como mercado. Por ejemplo, las calificaciones de muchos bonos soberanos emitidos en mercados emergentes se han revisado al alza gradualmente, pasando de alta rentabilidad a grado de inversión. En cambio, las calificaciones de numerosos emisores de mercados desarrollados han experimentado rebajas moderadas desde la crisis financiera de hace 13 años. La consecuencia es que se ha producido una convergencia en la calidad crediticia entre ambos segmentos.

Bonos de emergentes: grupo de clases de activos consolidado

La DME ya no es una asignación nicho. Su volumen ha aumentado a más de 4,6 billones de dólares estadounidenses en activos en tan solo dos décadas (gráfico 1). Tampoco debe definirse como una clase única de activo, sino más bien como una serie de diferentes clases de activos que ofrecen fuentes únicas de primas de riesgo (gráfico 2).

Gráfico 1. El universo de la DME ha aumentado hasta los 4,6 billones

Fuente: índices de J.P. Morgan, a 31 de mayo de 2021.

Gráfico 2. El universo de la DME es vasto y complejo

Fuentes: índices de J.P. Morgan, Credit Suisse. Mayo de 2021. 1 CEMBI: Corporate Emerging Markets Bond index, EMBIG: Emerging Market Bond Index Global

Disponible gran variedad de bonos de mercados emergentes

Hay bonos de mercados emergentes en divisas fuerte. Estos incluyen los bonos soberanos (emitidos por gobiernos) y los bonos corporativos (emitidos por empresas). Ambos son clases de activos por derecho propio.

Estos bonos en divisas fuerte suelen estar denominados en dólares u otras divisas importantes, como euros, libras esterlinas o yenes. Solo el mercado de títulos en divisas fuerte concentra tres billones de dólares estadounidenses en activos. Para poner esto en contexto, esta cifra es la mitad del tamaño del mercado de bonos corporativos estadounidenses con grado de inversión y más del doble del mercado de alta rentabilidad estadounidense (fuente: J.P. Morgan).

Además de los bonos en divisas fuerte, también hay bonos de mercados emergentes en divisa  local. Este mercado ha crecido rápidamente en la última década. El fuerte incremento de los déficits públicos de Estados Unidos y el potencial de un debilitamiento futuro del dólar han alentado mayores niveles de emisión de bonos en moneda local por parte de los mercados emergentes. Desde la perspectiva de un inversor, esto ofrece aún más formas de diversificar una cartera de renta fija y de incorporar más fuentes de primas de riesgo. En general, se ha convertido en un mercado enorme y diverso que es difícil de ignorar.

Combinar un enfoque pasivo con uno activo respecto a la DME

Combinar un enfoque pasivo con uno activo es ventajoso a la hora de invertir en deuda de mercados emergentes. Cuando se aúnan, pueden ofrecer una forma muy efectiva de gestionar una cartera de deuda de mercados emergentes.

Inversión pasiva

En la actualidad hay una notable cantidad de liquidez en todo el universo de bonos de mercados emergentes, al haber madurado el mercado. También se han producido importantes avances tecnológicos en la indexación de bonos que han permitido a los inversores un rápido acceso a este mercado, a la vez que se ha minimizado el riesgo de error de seguimiento.

Esto concede a los inversores un enorme grado de flexibilidad para gestionar su exposición general a bonos de mercados emergentes, al margen de la clase de activo en la que se centren. Es relativamente fácil añadir o eliminar rápidamente la exposición a un índice y hay una amplia variedad de índices entre los que elegir. Dos de los más populares son el JPM EMBI Global Diversified, que comprende la deuda denominada en dólares estadounidenses, y los índices JPM GBI-EM Global Diversified, que incluyen la deuda en divisa local.

Inversión activa

Además de la inversión pasiva, también hay una variedad de primas de riesgo disponibles si se adopta un enfoque activo. Por ejemplo, existen ineficiencias en la DME debido al tamaño y la complejidad de este mercado. Esta es un área en la que la gestión activa de carteras puede aportar valor.

Cada mercado emergente difiere en la manera en cómo emite y estructura la deuda. Un inversor activo experimentado comprende estas diferentes microestructuras dentro de cada mercado y puede aprovechar esas diferencias.

También puede adquirir exposición a bonos que se hallan fuera del índice y posicionarse activamente en relación a un índice para gestionar la exposición al riesgo de tipos de interés o al riesgo de crédito. En general, el universo al que tiene acceso un gestor activo es más amplio, lo cual puede ayudar a mejorar la liquidez, el nivel de rentabilidad y la exposición al riesgo de duración.

El gestor activo también puede aprovechar las situaciones especiales. Por ejemplo, puede inclinarse tácticamente hacia los bonos en dificultades que se hayan eliminado del índice. Asimismo, puede aprovechar las ineficiencias dentro del mercado, bien vendiendo bonos de mercados emergentes anticipándose a una bajada de la calificación, bien comprando a precios más bajos después de que se produzca.

Otra interesante fuente de rentabilidad es el mercado de emisiones primario. A diferencia de un índice, un gestor activo puede participar activamente durante la temporada de emisiones. También puede aprovechar para invertir en emisores más pequeños que podrían no figurar en un índice debido a las restricciones de liquidez dentro de este último.

Existen ventajas a la hora de adoptar tanto un enfoque pasivo como activo para invertir en bonos de mercados emergentes. Combinando los dos, un inversor puede confeccionar una cartera dinámica y bien diversificada de deuda de mercados emergentes:

  • Los bonos conllevan un riesgo de impago; si el emisor incumple los pagos o entra en liquidación, los inversores podrían perder todo o parte del capital invertido.
  • Las inversiones están sujetas a las fluctuaciones del mercado.
  • La inversión en mercados emergentes conlleva un nivel de riesgo superior al de las inversiones en mercados desarrollados. Los mercados emergentes se caracterizan por cierto grado de inestabilidad política, mercados financieros y patrones de crecimiento económico relativamente imprevisibles, un mercado financiero en fase de desarrollo o una economía débil.

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