A veces sólo unos pocos minutos bastan para que cambie nuestra manera de pensar. Hace un mes, Larry Summers estuvo alrededor de diez minutos en un seminario de investigación del FMI discutiendo el porqué del estancamiento de la economía estadounidense. Afirmó que desde el fin de la crisis financiera no ha existido evidencia de crecimiento que restablezca el equilibrio económico a un completo nivel de empleo. A esto él lo llamó "estancamiento secular". Sus predicciones han estremecido el mundo de la economía y de los medios más que todos los discursos e informes publicados desde el inicio de la crisis financiera. Él ha reestructurado nuestro entendimiento del mundo económico en que vivimos.
Lo que él logró no es poco para un discurso de apenas 10 minutos. Yo creo que él está en lo cierto. La evidencia es concluyente. El mejor ejemplo es el de la economía japonesa que se ha estancado durante dos décadas. Las economías estadounidenses y alemanas están creciendo de manera muy lenta mientras que la inglesa ha experimentado un retroceso. En pocas palabras, las tasas de crecimiento económico del 3% o 4% al año se han convertido en cuestión del pasado para las economías desarrolladas. Larry Summers ha hecho una respetable e incluso responsable declaración al afirmar que "no hay peor ciego de aquel que no quiere ver".
No ha existido, no existe ni existirá crecimiento económico, si seguimos tal como hasta ahora. El antiguo modelo depende de tres condiciones: energía a bajo costo, ausencia de restricciones medioambientales y crecimiento demográfico constante. La energía ya no es barata. Los combustibles fósiles se están encareciendo y las fuentes de materias primas, minerales, aire limpio y agua son limitadas. Las restricciones medioambientales se hacen evidentes al ver las sequías, las inundaciones, el deterioro, la contaminación y el calentamiento global. Las poblaciones de economías avanzadas están destinadas a la disminución, a menos que sean compensadas por la inmigración, lo que acarrea otro tipo de problemáticas.
En síntesis, las condiciones para el crecimiento anual del 4% se han reducido considerablemente. El modelo actual ha fracasado. Durante las últimas décadas, el crecimiento económico fue impulsado artificialmente por un crédito abundante y a bajo precio, canalizado hacia la especulación inmobiliaria. Ya sabemos en qué terminó aquello: instituciones financieras rescatadas por los contribuyentes, masivas deudas públicas y privadas y la destrucción de la riqueza personal. Lo que ahora tenemos es una clase media empobrecida tanto en Estados Unidos como en Europa, sin esperanzas de recuperación... Pues sí, Larry Summers está en lo cierto.
Tomemos el camino verde y reflotemos el mundo

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