El BCE anunció en su última reunión su voluntad de extender su programa de adquisición de deuda soberana (PSPP) hasta finales de año, aunque reduciendo a partir de abril el volumen de compras hasta los 60.000 millones de euros al mes. Esta extensión del QE provocará la profundización de los tipos negativos en la deuda soberana. Y esto plantea una paradoja que explica Patrick Simeon, director de gestión de mercados monetarios de Amundi: “Los gestores de monetarios tenemos que afrontar un entorno caracterizado por políticas monetarias muy laxas por parte del BCE, y al mismo tiempo con tipos negativos muy extendidos, especialmente en la parte corta de la curva”.
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