Mientras gran parte de la atención de los inversores sigue centrada en la evolución de la Reserva Federal, las actuales tensiones geopolíticas o el riesgo de desaceleración económica, los mercados emergentes están protagonizando una mejora silenciosa de sus fundamentales, beneficiando sobre todo a la parte de deuda emergente. Como explica Carlos de Sousa, estratega y gestor del Vontobel Fund - Emerging Markets Blend, la percepción que muchos inversores siguen teniendo sobre la deuda emergente no se corresponde con la realidad actual. A su juicio, el ciclo de estrés vivido entre la pandemia y las fuertes subidas de tipos en 2022 dejó un panorama mucho más saneado de lo que suele reconocerse. El gestor destaca que la mayoría de los países que perdieron acceso a los mercados internacionales durante aquel periodo han conseguido recuperarlo. Si en 2022 cerca de una veintena de economías emergentes se encontraban en situación de distress o directamente fuera de mercado, hoy esa cifra se ha reducido drásticamente. Además, la dinámica de las calificaciones crediticias también ha cambiado: las mejoras de rating superan claramente a las rebajas, especialmente en el ámbito soberano.
Por qué la incertidumbre global está jugando a favor de la deuda emergente

Carlos de Sousa. Fuente: Cedida (Vontobel).
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