La evolución registrada por la Bolsa europea el año pasado no ha sido tan mala teniendo en cuenta las dimensiones que ha tomado la crisis de deuda de la Eurozona. Si bien 2011 fue un año decepcionante para los activos de riesgo, en el que los inversores buscaron refugio en el bono alemán, el oro, el franco suizo o el yen, el comportamiento de la renta variable del Viejo Continente ha sido incluso mejor que el registrado por los mercados emergentes o Japón.
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