Prepárese para digerir una inflación al 3%

Florian Klauer, Unsplash.

La inflación ya está aquí. Tras años por debajo del umbral objetivo de los bancos centrales, las tasas de IPC que publican estas semanas las principales economías muestran un repunte notable en los precios.  Ha sido el dato esperado de la semana. El IPC de Estados Unidos para abril se elevó a su nivel más alto en casi 13 años. En comparación interanual, saltó del 2,6% de marzo al 4,2%. Una cifra por encima incluso de las expectativas de los expertos, que hablaban del 3%.

La Reserva Federal pide paciencia, habla de temporalidad en las cifras, y por ahora la renta fija ha hecho caso. Pero el verdadero reto será mantener la calma cuando las previsiones se conviertan en realidad. Los elevados datos del IPC de EE.UU. de esta semana pueden añadir presión a los umbrales de inflación, como reconoce Vincent Chaigneau, director de Análisis de Generali Insurance AM.

Hay que hacerse a la idea de que veremos una inflación al 3% en Estados Unidos durante un tiempo. Es un dato inevitable, más allá de que las consecuencias sean transitorias o estructurales. Es simplemente matemáticas. Porque en este segundo trimestre estaremos comparando las cifras de una economía global paralizada en 2020 (recordemos el desplome de los precios del crudo) con la de una reapertura y normalización en 2021. Y son niveles que previsiblemente se mantendrán a lo largo de 2021, como se aprecia en el gráfico de JP Morgan AM.

¿Temporalidad o nueva normalidad?

La diferencia entre susto o muerte está por ver. Si estamos ante un aumento temporal de la inflación o estructural. “Queda por ver hasta qué punto el fuerte crecimiento se traduce en un aumento persistente de los precios, pero los signos de presión inflacionaria continua podrían disparar las tires del tesoro y promover aún más la rotación de valores de crecimiento a valor”, analizan desde J.P. Morgan AM.

Por ahora, hay que contar con al menos un mes más de ruido. François Rimeu, estratega senior de La Française AM, ve probable que la inflación estadounidense se acelere fuertemente en los estos dos meses, con una inflación básica que se acercará al 4% y una inflación subyacente de alrededor del 3%. Si los efectos de base se reducen, la inflación subyacente (las subidas de precios generalizadas, excluyendo elementos muy volátiles como las materias primas del sector agrícola o energético) debería mantenerse, argumenta, en torno al 2,5% hasta finales de 2022. Es decir, un nivel más que adecuado para la Fed.

Opina en similar línea Alan Levenson, economista jefe de EE.UU de T. Rowe Price. Calcula que se tocará techo en mayo, un máximo del 3,6%. Es cuando las cifras muy bajas del año anterior se eliminan del cálculo (los denominados efectos de base). No obstante, y casi más fundamental, espera que el IPC general aumente un 2,7% durante los cuatro trimestres hasta junio de 2022. Suponiendo que los precios de las materias primas energéticas y alimentarias se mantengan en sus niveles actuales, explica.

Europa también puede traer sorpresas. Rimeu calcula que aquí veremos efectos de base que empujarán a la inflación hasta el 2% a finales de año, aunque después debería volver a caer rápidamente hasta alrededor del 1%.

Los expertos tampoco descartan sorpresas al alza. Rimeu destaca cómo algunos subcomponentes de la inflación parecen estar mostrando signos de repunte en los próximos meses. Por ejemplo, el componente inmobiliario (incluidas las rentas de las inversiones en alquiler). También el mercado de coches usados. Fue una estimación previa a la publicación de los datos de abril y así se cumplió. Estos componentes fueron importantes motores en el IPC de Estados Unidos.

Ya se está dejando ver en Estados Unidos, como se refleja en este gráfico del BlackRock Investment Institute. A medida que la economía se reabre tanto los tapones en la oferta como la demanda reprimida se están disparando a la vez. El consenso ve que llegaremos a un pico de la inflación en mayo.

Pero desde BlackRock advierten que la inflación aún podría ser muy volátil. De hecho, el BlackRock Investment Institute calcula una inflación media en EE.UU de poco menos del 3% entre 2025 y 2030. “Y creemos que los mercados aún lo subestiman”, advierten. Primero, porque esperan mayores costes de producción a medida que la pandemia acelera el recableado de las cadenas de suministro globales. Segundo, porque los bancos centrales están evolucionando sus marcos de política y tienen la intención explícita de permitir que la inflación sobrepase sus objetivos. Tercero, porque los niveles de deuda más altos dificultarán que los bancos centrales se posicionen contra la inflación y tomen la decisión de comenzar a ajustar.