Las bolsas chinas volvieron a registrar ayer la enésima caída del verano. En esta ocasión, el índice CSI 300, que combina valores de las bolsas de Shenzen y Shanghai, sufrió una pérdida del 6,19% que fue acompañada por un retroceso del 1,43% del Hang Sheng, indicador de la Bolsa de Hong Kong. Estas caídas llegan después de que la semana pasada el Banco Popular de China permitiera una devaluación récord del yuan durante tres días seguidos para devolverle competitividad a su divisa. En los primeros momentos tras estas maniobras, que se prolongaron a lo largo de tres días, fueron las bolsas occidentales las que sufrieron ventas de los inversores (leer más).
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