Qué está comprando cuando invierte en un fondo de bonos verdes: radiografía del mercado

Fuente: Appolinary Kalashnikova (Unsplash)

Aunque la demanda se ha templado en 2022, tras el fuerte impulso en 2020 y 2021, los bonos verdes se han convertido en una clase de activos propia en toda regla. A pesar de las circunstancias de mercado, en 2022, Douglas Farquhar, client portfolio manager de NN IP prevé que se emitan nuevos bonos verdes por valor de 600.000 millones de euros. A septiembre de este año, se había superado ya la barrera de los 300.000 millones. Si se cumplen las proyecciones, estaríamos ante un nuevo año récord en emisiones de bonos verdes, incluso tras el histórico 2021, año en el que verdaderamente despegó el crecimiento de esta clase de activos.

Y dentro de los bonos verdes, hay que hacer especial mención al nacimiento de un nuevo segmento: los bonos sociales. Tras las emisiones de 2020 (casi 150.000 millones de euros), 2021 (175.000 millones) y las proyectadas para 2022 (200.000 millones), los bonos verdes sociales rozan un valor de mercado de 400.000 millones de euros.

Tipo de emisor

En cuanto a tipo de emisor, los bonos verdes es un mercado equilibrado. Históricamente la tarta se ha repartido 50-50 entre gubernamentales y corporativos.

Por sectores, podemos decir que hay cierta diversidad pero aún predominan históricamente ciertos sectores. Concretamente, el sector financiero y las utilities han sido las grandes emisoras de deuda verde. Juntas representan casi la mitad del mercado entero. Dicho esto, el experto de NNIP detecta un mayor interés de nuevos sectores, como el de las telecomunicaciones. Por ejemplo, está habiendo bastante emisión de bonos verdes para financiar el despliegue de 5G.

Lo que si hay que destacar es que por ahora el mercado de bonos verdes es predominantemente una clase de activos en euros. Como vemos en el gráfico anterior, los bonos en euro copan el 63% del total, mientras que el papel en dólar estadounidense apenas supone el 22%. En comparación con el índice agregado de renta fija global, las divisas más infrarepresentadas son la libra esterlina y el yen japonés. Concretamente en este último, Farquhar reconoce que la emisión de bonos verdes en yen es testimonial.

Duración y rating medio

¿Y cómo se compara con los índices de renta fija tradicionales? En general, encontramos más similitud que diferencias. Por precisión, podemos comparar el índice de bonos verdes en euros con el tradicional Euro Aggregate. El rating medio es idéntico, de alta calidad: AA-/A+. Curiosamente, la tir del Bloomberg MSCI Euro Green Bond Index es ligeramente superior a su homólogo no ASG: 3,54% frente al 3,11% del Euro Aggregate.

Donde vemos más diferencia es en la duración. El Bloomberg MSCI Euro Green Bond Index tiene una duración de 8,11 años mientras que el Euro Aggregate es de 6,58 años. Esto se debe principalmente a las emisiones de bonos gubernamentales. Como bien recuerda Farquhar, la Unión Europea tiene un plan a cinco años para emitir bonos para financiar los proyectos de recuperación verde. Esto supone cinco años de papel con plazos de 20 años.

Así, como vemos en el gráfico siguiente, si comparamos entre índices corporativos (Bloomberg MSCI Euro Corporate Green Bond Index y Bloomberg Euro Corporate Index), la duración del índice de bonos verdes corporativos tiene incluso una duración menor (4,51 años) que su homólogo tradicional (4,66 años).