Qué impacto pueden tener las elecciones de EE.UU. en el precio del petróleo

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La crisis que ha traído consigo la pandemia del COVID-19  ha provocado una fuerte contracción económica que se ha dejado notar en la demanda de petróleo. De hecho, el precio del barril de Brent ha cedido solo en lo que va de año un 36% hasta situarse en niveles del 42 dólares y el del West Texas ha caído un 34% hasta los 40 dólares el barril.

Sin embargo, en los últimos meses este mercado ha protagonizado un periodo de cierta estabilidad al calor de una recuperación económica que unida al recorte de la producción que se acordó por parte de los países de la OPEP ha dejado pocos movimientos en el precio del crudo. Al menos hasta ahora, ya que es previsible que también el precio del petróleo cotice la incertidumbre que implican las elecciones presidenciales que se celebran en EE.UU. en menos de un mes. “Algunos analistas señalan al petróleo como el mejor barómetro de riesgo para una victoria de Biden (al igual que el peso mexicano se promocionó como uno para Trump en el período previo a las elecciones presidenciales de 2016). El petróleo ha bajado un 6% desde el debate presidencial”, afirman desde la gestora Franklin Templeton.

Y es que los expertos esperan que una victoria de Joe Biden en los comicios pueda derivar en un aumento de la oferta del crudo al esperarse que un presidente del ala demócrata tenga una mejor relación con Irán que la que ha tenido Trump que, no hay que olvidar que el actual presidente de EE.UU ha amenazado en varias con aplicar sanciones a Irán que es el segundo mayor productor de petróleo del mundo. Un cambio en el inquilino de la Casa Blanca podría llevar a Irán a tratar de poner más petróleo en el mercado.

Ese hipotético aumento de la oferta se produciría no obstante en un contexto de dudas sobre una crecimiento de la demanda. Sobre todo por parte de EE.UU y por dos razones. La primera, las dudas que se ciernen sobre el nuevo plan de estímulos que se espera que se apruebe en EE.UU pero que ahora vuelve a estar en stand by y que es clave para impulsar una recuperación de la primera economía del mundo . “La política parece ser el elemento clave de riesgo de nuestra postura, incluyendo cualquier giro en las elecciones de EE.UU., un mayor estímulo de EE.UU., o que las petronaciones no respalden su acuerdo de suministro”, afirma Norbert Rücker, responsable de economía y Next Generation Research de Julius Baer.

Y la segunda, el hecho de que Biden sí incluye en su programa electoral un plan de reestructuración energética– quiere  lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) para el 2050- con el objetivo de ser cada vez más verdes, lo que se traduciría en una menor demanda de combustibles fósiles.  Y eso, según explica Simon Webber,  gestor de Schroders, implicaría “terminar con los subsidios a los combustibles fósiles es parte de la propuesta de Biden y representaría una clara ruptura con las políticas actuales, ya que el lobby de los combustibles fósiles es una parte importante de la base del presidente Trump”.