¿Queda recorrido en el oro? La respuesta en cinco claves para hablar con los clientes

Minera (Pexels)
Mina de oro (Pexels)

El oro mantiene una senda claramente alcista desde febrero de 2024, con una revalorización cercana al 110% en este periodo. El movimiento coincide con tensiones fiscales, tipos reales moderados y un renovado interés institucional. Al mismo tiempo, las principales mineras auríferas muestran un comportamiento sólido, apoyado en márgenes altos y balances más disciplinados.

En este contexto, muchos inversores se preguntan si este avance ha llegado demasiado lejos o si aún queda recorrido. Schroders resume la respuesta en cinco claves que ayudan a entender los motores actuales del mercado:

Clave 1: La demanda oficial sigue siendo el motor del rally

Matthew Michael, analista de materias primas de Schroders, señala que el impulso reciente no procede de los ETF ni del inversor minorista. El avance está liderado por bancos centrales de mercados emergentes, con China como protagonista destacado. La presentación ilustra cómo un aumento de reservas hacia el 20% o el 30% generaría una demanda equivalente a varios años del mercado global, algo que tensionaría aún más el equilibrio actual. El experto recuerda que dos tercios de las compras oficiales no se reportan de forma pública, lo que amplifica su impacto.

  • Mensaje para clientes: la base compradora más estable del mercado permanece activa y sigue marcando el ritmo del ciclo.

Clave 2: La oferta es limitada y el precio ajusta el equilibrio

El mercado del oro presenta una oferta rígida. La producción global crece muy poco y la demanda de joyería y la demanda oficial se mantienen estables. Michael introduce un dato ilustrativo: todo el oro extraído en la historia cabe en tres piscinas olímpicas y media, lo que resume la escasez estructural del mercado. En este entorno, el precio actúa como el único mecanismo de ajuste ante cualquier variación de flujos.

El análisis también muestra que el oro ha perdido parte de su relación tradicional con los drivers posteriores a 2008, lo que refuerza la importancia de factores físicos y geopolíticos sobre los financieros.

  • Mensaje para clientes: un mercado escaso y con demanda estable traslada las tensiones directamente al precio, incluso con cambios modestos en los flujos.

Clave 3: China y la geopolítica refuerzan el soporte estructural

China es el mayor productor mundial, pero no exporta oro. Al contrario, absorbe metal adicional mediante canales oficiales y comerciales. La presentación muestra cómo las importaciones netas han aumentado y cómo la producción interna se queda íntegramente en el país. Para Michael, este patrón reduce la disponibilidad de oro para los mercados occidentales y consolida un soporte estructural a largo plazo.

El experto subraya también que China ha permitido a sus aseguradoras invertir hasta un 1% del balance en oro, lo que introduce un flujo adicional con carácter estable.

  • Mensaje para clientes: los flujos asiáticos refuerzan la demanda estructural y reducen la liquidez disponible en Occidente.

Clave 4: Las mineras pueden amplificar la siguiente fase del ciclo

El segmento de mineras de oro atraviesa un momento muy distinto al de ciclos anteriores. La presentación muestra márgenes récord, costes contenidos y niveles bajos de deuda neta. El margen por onza después de costes totales supera los dos mil dólares, frente a promedios históricos mucho más reducidos. Esta estructura convierte al sector en un generador relevante de caja.

Las valoraciones también siguen contenidas. Las diapositivas comparan múltiplos de EV/EBITDA y flujos de caja libre con niveles históricos, y muestran un sector que aún no ha incorporado en precio la mejora reciente en beneficios. La actividad de fusiones y adquisiciones ha repuntado, y favorece sobre todo a productores medianos.

Las previsiones de beneficios por acción crecen más del 120% este año. La baja inflación de costes, ligada a precios más bajos de gas y diésel, permite generar caja incluso si el precio del oro se estabiliza. Michael recuerda un patrón histórico: cuando el entorno es favorable, las mineras muestran una beta cercana a dos respecto al oro. En recesiones en EE.UU., el oro ha subido de media un 28% y las mineras un 61%.

Además, con ese flujo de caja positivo la actividad de fusiones y adquisiciones también gana tracción y beneficia a productores que buscan asegurar capacidad futura.

  • Mensaje para clientes: las mineras tienden a ofrecer una beta superior al oro, por lo que pueden amplificar la siguiente fase del ciclo aurífero.

Clave 5: El inversor occidental sigue fuera y aún no ha empezado a comprar oro

El quinto elemento aporta una dimensión adicional al análisis. Los inversores occidentales han mantenido posiciones muy reducidas durante el rally. Los ETF en Europa y Norteamérica registraron incluso salidas, pese al avance del precio. La presentación muestra que las family offices también mantienen una asignación mínima a oro y metales preciosos.

Michael considera que esta ausencia puede convertirse en un catalizador relevante. Si los inversores occidentales comienzan a aumentar sus posiciones, el mercado tendrá que absorber una nueva fuente de demanda en un entorno de oferta limitada. El analista advierte que podría producirse una competencia creciente por un volumen de oro objetivamente escaso si esta tendencia se consolida.

  • Mensaje para clientes: la entrada de inversores occidentales puede actuar como acelerador adicional en la siguiente fase del ciclo.

Conclusión: las cinco claves apuntan en la misma dirección. Sí queda recorrido en el oro, porque la demanda oficial se mantiene, la oferta crece poco y Asia continúa absorbiendo metal de forma estructural. Las mineras presentan márgenes elevados, disciplina de capital y valoraciones contenidas, mientras que la posible entrada de inversores occidentales añade un