Aunque a lo largo de las últimas semanas el Gobierno de Rajoy ha estado presionando al BCE para que compre deuda española, una intervención por parte de la autoridad monetaria europea sería “una mala noticia” para los tenedores de bonos del Tesoro, ya que la entidad que dirige Mario Draghi sería vista como un acreedor prioritario. Así, en caso de una reestructuración de la deuda española, los inversores privados pasarían a un segundo plano, por lo que una intervención del BCE, aun a pesar de que contribuiría a rebajar la tensión y reducir el diferencial con el bund alemán a corto plazo, “sería otra de las razones por las que vender deuda pública española”.
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