Después de que Moody’s le retirase la semana pasada al Reino Unido la triple A, la máxima calificación crediticia ha pasado a ser un bien cada vez más preciado que, en el caso de Europa, escasea. De hecho, en la actualidad el número de países que disfrutan de la AAA se reduce a Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza. ¿Cómo podría afectar a los mercados la retirada de la máxima nota por parte de la agencia calificación de riesgos a la segunda economía del Viejo Continente? Para Matt Beesley, responsable de renta variable global de Henderson Global Investors, el impacto debería ser mínimo.
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