Renta fija, el activo que no puede faltar en una cartera diversificada

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Arantxa Rubio (FundsPeople), Laure Peryanne (Invesco), Susana Sánchez (Bankia Fondos), Francisco Simón (Santander AM), Paloma Lorenzo (Fonditel) y José María Yraola (BBVA AM). Firma: FundsPeople.

El entorno de tipos bajos en el que nos encontramos desde hace años y los escasos rendimientos de la deuda pública han hecho que los inversores españoles pierdan interés por esta clase de activo. Y, sin embargo, los expertos coinciden: la renta fija es un activo que hay que tener sí o sí en las carteras. Varios gestores hacen balance de cómo se comportó la renta fija en 2020 y repasan las ventajas de incorporar este activo a las carteras durante un encuentro virtual organizado por FundsPeople y patrocinado por Invesco.

Si, a principios de 2020, a los gestores de renta fija les preocupaba la posible normalización de los tipos de interés, la pandemia lo puso todo patas arriba. Aun así, Susana Sánchez no duda en calificar 2020 como un año extraordinario para la renta fija. “Aunque todos tenemos mucha experiencia y hemos gestionado en momentos distintos de ciclo, nos encontramos en mitad de una pandemia, con un cierre de la economía que no sabíamos cuánto duraría y, encima, trabajando desde casa”, explica la directora de Renta Fija y Fondos Garantizados en Bankia Fondos. “Y, aun así, la renta fija se comportó de manera extraordinaria. En el peor momento, en marzo-abril del año pasado, un fondo de corto plazo llegó a perder como máximo alrededor de un 1% y un fondo de largo plazo investment grade, alrededor de un 3,5%. Y terminamos el año con rentabilidades, en su mayoría, positivas”.

José Mª Yraola, responsable de Multiactivos en BBVA AM, cree que en este buen comportamiento de la renta fija “han tenido mucho que ver los bancos centrales, que han respaldado la economía con una cantidad de estímulos en algunos casos sin precedentes”. Y recuerda que, “una vez más y en un entorno muy complicado, con una pandemia delante, el manido don’t fight the Fed ha vuelto a funcionar”.

¿Y la esperada normalización de los tipos de interés? Pues llegó en la última parte del año, “debido a la recuperación cíclica que vino después de la recesión. Una recesión que sabíamos que era muy profunda, pero breve”, apunta Francisco Simón. Como explica el responsable de Estrategia de Asignación Táctica en GMAS España en Santander AM, “desde el verano, cuando los tipos americanos tocaron mínimos, hemos asistido a una recuperación de los tipos nominales, primero con una subida del break even en EE.UU., con bajada de los tipos reales, donde ha habido muchas oportunidades en bonos ligados a inflación, primero en EE.UU. y luego en Europa. Los mercados de renta fija se han ido adaptando, dándonos oportunidades en un entorno de elevada volatilidad”.

“2020 fue, sin duda, un año sorprendente y que pasará a la historia por muchos motivos”, añade Paloma Lorenzo, gestora de renta fija en Fonditel. “Los masivos estímulos en materia de política fiscal y monetaria nos han dejado en una fase del ciclo económico en la que va a primar el crecimiento y, con el tiempo, la inflación. En este contexto, nuestro mantra es estar cortos en duración. Esto implica que, a medida que transcurra y madure este ciclo, los distintos nichos de la renta fija irán tomándose el relevo y destacando con respecto a los demás”.

Diversificación, estabilidad y preservación de capital

Pero ¿qué aporta la renta fija a una cartera de inversión? Paloma Lorenzo es rotunda al afirmar que “la renta fija representa un elemento de diversificación fundamental en una cartera. Pensemos, por ejemplo, en un plan de pensiones, que lo vamos a tener durante muchos años y en distintos ciclos económicos. Cuando suban los tipos de interés, la parte de renta fija se verá penalizada, y en esos momentos habrá que tener menos ponderación en renta fija. Y cuando bajen los tipos de interés por el momento del ciclo en el que nos encontremos, la renta fija lo hará mejor, por lo que habrá que estar sobreponderados. Hay que ir jugando dentro de lo que te permite tu política de inversión pero, sin duda, la renta fija es clave como elemento estabilizador, por la diversificación que aporta”, reflexiona la gestora.

Francisco Simón incide en esa función diversificadora. “En nuestras carteras estratégicas, por ejemplo, la mayor parte está en renta fija con sensibilidad a tipos. Tenemos una parte en deuda soberana, que tiene una correlación negativa con la renta variable, y también tenemos una parte interesante en investment grade. Esto nos permite tener una cartera mucho más diversificada y modular tácticamente la exposición según el entorno de tipos”.

Para un inversor con un perfil moderado, un producto que ha funcionado muy bien históricamente es “la famosa combinación 60% bonos-40% bolsa, que ha sido una referencia en el mercado en los últimos 40 años y que han presentado unos resultados muy buenos en términos de rentabilidad-riesgo”. Como defiende José Mª Yraola, “el éxito de estas carteras ha residido en ese componente diversificador y descorrelacionador de la renta fija. Cuando los activos más ligados a riesgo se comportaban peor, ese 60% de la cartera en renta fija servía de colchón. Quizás hoy, en el entorno de tipos actual, ese colchón es mucho menor, pero los mercados de renta fija siguen ofreciendo oportunidades, por ejemplo, en áreas del crédito o de emergentes”.

Y por supuesto, no hay que perder de vista que la renta fija está pensada para proteger el capital. “Si inviertes en un bono investment grade de buena calidad, tienes prácticamente asegurada la preservación del capital, y además hay instrumentos de renta fija que te protegen frente a la inflación”, argumenta Susana Sánchez. “Por eso, hay que tener renta fija sí o sí en las carteras e ir modulando el peso según el momento del ciclo en el que estemos”.

El año de los ETF de renta fija

En 2020 se produjo una situación novedosa en el mercado de renta fija. “Durante el desplome del mercado en marzo, en la época de mayor volatilidad y ante la falta absoluta de liquidez en el mercado de bonos, los ETF de renta fija se usaron como referencia para saber el precio de los activos que llevaban días sin cotizar”, recuerda Laure Peyranne, responsable de ETF en Invesco para Iberia, Latinoamérica y US offshore. Así, se demostró que los ETF de renta fija son una herramienta muy eficiente y, sobre todo, muy líquida. “De hecho, los reguladores, que hasta ahora cuestionaban este tipo de instrumentos, ahora los consideran un soporte de liquidez e incluso bancos centrales como la Fed los han incluido en sus programas de compras de activos”, concluye.