Tenemos el ojo y la psique demasiado acostumbrados a los “skinny pants”. A los pitillo que acentúan la cadera y se funden con el tobillo, empuñando la parte inferior de nuestra silueta con fuerza. Esos que a veces nos dejan sin respiración y privan a piel y tela de cualquier margen de maniobra. Los hemos visto en outfits de lo más dispares: desde los de cuero con stilettos vertiginosos, a los puramente denim con amplias botas cowboy …
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