“En determinados círculos, hablar del Quantitative Easing (QE) inmediatamente evoca a la Alemania de Weimar y Zimbabue. Aunque un escenario de inflación extrema sigue siendo altamente improbable, hay legítimas razones para preocuparse por el impacto que un programa masivo de flexibilización monetaria podría provocar en el comportamiento de los precios de cara al futuro”, aseguran Keith Wade, economista y estratega jefe de Schroders y James Bilson, economista, en un informe en el que analizan el impacto de las políticas de relajación cuantitativa sobre la inflación.
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