Seis cosas simples que pueden ayudar a rentabilizar las carteras

Seis
Austris Augusts, Unsplash

El primer semestre del año va camino de convertirse en uno de los mejores para los que invierten en los mercados de valores. De hecho, según los datos de Morningstar, en los últimos seis meses el 84% de los fondos que se comercializan en España (se incluyen todas las clases disponibles) ganan dinero. Sin embargo, eso no implica que este buen resultado del mercado se vaya a repetir de cara al segundo semestre del año. Al fin y al cabo son muchos los riesgos a los que aún tienen que hacer frente los inversores. Dos de los principales son la inflación al alza y ver si se acaba materializando esa incipiente recuperación económica vista al calor de la pseudo normalización tras el COVID-19.

En este contexto, desde Abante Asesores han publicado una pequeña guía en la que fijan una serie de recomendaciones que deben tener en cuenta los inversores para no fracasar con sus inversiones. Reproducimos a continuación los puntos.

  • Invertir con un objetivo claro. «Tanto para la persona que ya tiene su dinero en los mercados, como para el ahorrador que quiere empezar a invertir, recomendamos hacer un ejercicio de planificación financiera antes de acudir a los mercados financieros», afirman. Se trata grosso modo de que el inversor sea consciente de  para qué invierte, es decir, cuánto dinero necesita, qué rentabilidad le tiene que pedir a los mercados. Además, indican en la entidad, «conocer su objetivo también le va a permitir fijar su horizonte temporal de inversión, lo que es fundamental a la hora de saber qué nivel de riesgo puede asumir y durante cuánto tiempo tiene que mantener sus ahorros en los mercados».
  • Profesionalizar las inversiones. Desde la gestora consideran que para minimizar los episodios de volatilidad y reducir al máximo la toma de decisiones precipitadas, «es fundamental contar con un asesor financiero que ayude al inversor a contextualizar lo que está pasando en los mercados dentro de su estrategia y plan de inversión y de sus propias circunstancias personales».
  • Huir de las modas. «Los inversores tienden muchas veces a fijarse en lo que está haciendo un conocido y, en ocasiones, a decantarse por productos que desconocen solo porque sabe que otras personas están eligiéndolos, sin saber los riesgos que pueden estar asumiendo», afirman en Abante y citan como ejemplo a las criptomonedas. Inciden en la necesidad de  conocer bien los riesgos, características e idoneidad de un producto antes de contratarlo.
  • Recordar su objetivo y establecer un plan.  Las emociones muchas veces pueden jugar malas pasadas a los inversores y derivarles del objetivo para el que fueron concebidas sus carteras. Por ello desde la gestora animan a recordar siempre por qué  se decidió invertir un determinado dinero. «Esto es fundamental para que se comprometa con su futuro y mantenga sus decisiones, priorizando la inversión y pensando que es un gasto o una factura más a pagar cada mes. Con este ejercicio, creará el hábito de ahorrar e invertir y se dará cuenta del impacto que tienen en el futuro las decisiones que está tomando en el presente», afirman.
  • Pensar a largo plazo. «Si la persona invierte con un objetivo de medio y largo plazo, debe ser consciente de que en algún momento los mercados van a caer y, en consecuencia, su inversión perderá valor», afirman. Sin embargo, esas caídas puntuales de los mercados no tienen grandes impactos a largo plazo y, de hecho, muchas veces el error ha sido el salirse antes de tiempo del mercado. «Por ejemplo, al mirar lo que ha hecho el S&P 500 desde el año 1996 hasta el 2016, el inversor que se haya mantenido invertido ha obtenido una rentabilidad anualizada del 7,85%, mientras que el que se salió perdiéndose los 5 mejores días ganó un 5,64%, una rentabilidad que se reduce hasta el 1,72% para el que se perdiera los 20 mejores días», afirman.
  • Diversificar sus inversiones. Es una de las grandes reglas de la inversión: no meter todos los huevos en el mismo cesto. Y la recomendación de Abante  es clara: «Siempre recomendamos apostar por carteras globales que diversifiquen tanto por sectores, como por tipo de activos y geografías», afirman.