En un momento en el que los bancos se ven asediado por las dudas sobre el potencial impacto del desplome del precio del petróleo y el menor crecimiento de los emergentes en su sostenibilidad –que ha llevado a algunos a preguntarse si nos encontramos ante una nueva crisis bancaria–, el debate sobre la conveniencia de dividir el negocio y, por tanto, reducir el tamaño de los bancos de importancia sistémica sigue muy vivo en Estados Unidos. Frente a los que argumentan que esta medida contribuiría a prevenir una nueva crisis financiera mundial, Christian Stracke, responsable mundial de análisis de crédito en PIMCO ofrece siete razones por las que en la casa californiana no creen que sea una buena idea.
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