Stephen Cohen (BlackRock): “El gran reto como industria es mover a los clientes de depósitos a otros productos”

Stephen Cohen Noticia
Firma: Cedida (BlackRock)

La gestora BlackRock ha celebrado durante los días 21 y 22 de abril la décima edición de su BlackRock Iberia Investment Day en la que algunos de los máximos responsables de la firma han dado a conocer sus previsiones para la industria de la gestión de activos en un contexto, como el que deja la pandemia, muy diferente a cualquier otro en el pasado.

Uno de los ponentes ha sido Stephen Cohen, responsable de BlackRock en EMEA, quien ha destacado el gran reto al que se enfrenta la industria el de trasladar a los inversores de depósitos a productos con los que puedan conseguir  rentabilidad en un contexto de prórroga de tipos al 0% durante mucho más tiempo. «Es un gran reto mover a los inversores de los depósitos, hay que intentar que den un primer paso y esto es algo en lo que tenemos que ayudar desde la industria», afirma. De hecho, según los últimos datos de Inverco, solo en España el dinero en depósitos marcó en 2020 un nuevo record hasta suponer el 43% del ahorro financiero.

La forma de conseguirlo es siendo capaces de congeniar con las necesidades específicas que presenta cada cliente, tanto a nivel de productos con los que configurar su cartera, como en lo referente a la manera de relacionarse. Y ahí la tecnología juega un papel clave. «Muchas firmas han sido incapaces de conectar con sus clientes de manera digital y esto va a ser clave para la industria financiera, sobre todo con los clientes más jóvenes”» afirma. Unos clientes que, además, exigen cada vez más un trato personalizado, al calor del impulso que ha dado MiFID II a las carteras modelo o de gestión discrecional.

El impacto de MiFID II

De hecho, según explica Cohen, la directiva europea ha supuesto un cambio en la mentalidad no solo de los inversores sino también de los distribuidores. «Ha impulsado a los bancos a centralizar sus propuesta de inversión y ha acercado a los inversores a la gestión discrecional y de asesoramiento», afirma.

Y de ahí que crea que dos consecuencias que se derivan de MiFID II sea la necesidad de los bancos por buscar socios estratégicos para conseguir una mejor propuesta de valor con menores costes y también el cambio en la manera de construir carteras. «Tenemos que ser capaces de ampliar los productos ya que la cartera del futuro será mixta, más indexada, habrá más alternativos y más temáticos con la sostenibilidad en el centro de todo lo que hacemos. Nosotros tenemos la capacidad de ofrecer esto a los clientes porque tenemos experiencia y tecnología. La conversación ya no es solo de producto», apunta.

Tres grandes tendencias

Dentro de esa cartera tiene claras tres tendencias que deben incluirse. Una de las más importantes es la de la sostenibilidad, impulsada no solo por el aumento de la demanda de clientes sino por el establecimiento de un lenguaje común sostenible que facilite esa transición de un tipo de inversión tradicional a otra sostenible. Otra es la que abarca a China tanto como destino de inversión como destino de negocio. Y la última es el desarrollo de la tecnología como base para conseguir esa construcción de carteras que permita maximizar la rentabilidad en el largo plazo. «No hay otra manera de ganar escala sin tener la tecnología necesaria porque es algo que se necesita para encajar con los clientes ya que el COVID ha hecho que, además, durante un tiempo no haya habido otra forma de hacerlo», afirma.

Auge de ETF…

En cuanto a qué tipo de productos cree que pueden tener un mayor recorrido en los próximos años, cita sobre todo a dos: los ETF y los mercados privados.

«El COVID-19 ha marcado un punto de inflexión para los ETF. A los de renta fija se les acusaban de ser poco líquidos pero vimos en 2020 que sucedió justo lo contrario, ya que los ETF ejercieron la misión para la que fueron designados que es la de generar la liquidez a los inversores y permitirles transferir riesgo» afirma.

Ese buen funcionamiento de los ETF de renta fija en una de las etapas más volátiles y con mayor riesgo de liquidez como la vista en marzo de 2020 ha traído consigo un cambio de funcionalidad de los ETF. Lo ha explicado Salim Ramji, responsable global de Ishares y gestión indexada. «Una de las cosas que va a cambiar los próximos cinco años es la manera de operar en el mercado de bonos, con la inclusión de los ETF ya que los ETF de renta fija no compiten con la gestión activa sino con el mercado de bonos», afirma. Y da datos. «El 80% de los gestores de activos en EE.UU utiliza nuestros ETF de bonos, es una tendencia que se está viendo también a nivel global y eso es en parte gracias al buen comportamiento que han tenido durante la COVID», afirma.

… y de los mercados privados

La nueva forma de construir carteras que defiende la gestora no puede entenderse sin un mayor paso de los activos privados en las mismas ya que suponen una nueva manera de encontrar fuentes de rentabilidad menos correlacionadas con las tradicionales. De hecho, este tipo de inversiones tuvo también su propio huevo en este Iberia Investment Day de BlackRock de la mano de David Lomas, responsable global de alternativos en la gestora. Y fue muy contundente: «En los próximos seis años creemos que los activos del mercado privado crecerán en más del 50%«, afirma.

Entre las razones en las que basa esta previsión hay una sumamente importante: los mercados privados están recogiendo las nuevas necesidades de financiación de las empresas, sobre todo ante la marcha atrás de los bancos en este sentido y también debido a las fuertes necesidades de financiación que requiere la amplia inversión en infraestructuras que se espera. «Las inversiones alternativas ya no son alternativas sino que se están convirtiendo en una parte central de la cartera», afirma.