El ciclo de crecimiento de los ETF en Europa sigue su curso. Al igual que sucedió en EE.UU., los ETF como vehículo de inversión están pasando de ser vistos como una herramienta únicamente para una exposición pasiva a los mercados a ser una opción más amplia para inversores y gestores. “En Europa ahora hay un mayor entendimiento de lo que se puede hacer con un ETF”, afirma Travis Spence, responsable global de ETF de J.P. Morgan AM.
Esa evolución ha sido progresiva, como demuestra la experiencia de la gestora estadounidense. Cuando J.P. Morgan AM dio sus primeros pasos en el mundo de los ETF activos en Europa lo hizo potenciando su gama Research Enhanced Index, una serie de vehículos que generaban un plus de rentabilidad con el stock picking de su equipo de analistas fundamentales, pero manteniendo un muy bajo tracking error. Ese fue el primer paso de sus clientes fuera del mundo puro de la gestión pasiva, apunta Spence, y ahora siente que el sector está expandiendo aún más su mirada. “Los inversores europeos ya se sienten cómodos con los ETF, así que están buscando estrategias más activas”, percibe el directivo.
En este contexto, la entidad lanzó en 2021 en EE.UU. la gama Equity Premium Income, diseñada para generar rentas a partir de la gestión activa de la renta variable y los derivados. La demanda inversora ha sido notable, asegura Spence. Una clase de activos que realmente no existía hace escasos cinco años, la de derivative income, ahora es toda una categoría de fondos, con 200.000 millones de dólares en activos. De hecho, el JPMorgan US Equity Premium Income Active UCITS ETF (JEPI) es actualmente el ETF de gestión activa más grande del mundo, con algo más 40.000 millones de dólares en activos bajo gestión.
Al vender opciones semanalmente (ver apoyo), estos ETF pueden adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado. Por ejemplo, cuando la volatilidad aumenta, cada vehículo de la gama tiene el potencial de proporcionar mayores rentas, ofreciendo a los inversores una protección contra la fluctuación de los precios. “Con los covered calls y la gestión activa de la renta variable logramos reducir la beta de la cartera al 0,6 de media. Es decir, capturamos dos tercios de la volatilidad de las acciones con un mejor perfil de generación de rentas”, apunta Spence.
En opinión del directivo, esa menor volatilidad es un beneficio secundario de la gama Equity Premium Income, ya que es un escudo para que los clientes permanezcan invertidos. “Se trata de que el ahorrador no se pierda los 10 mejores días del mercado por salirse en momentos de corrección, que al final es lo que determina la rentabilidad a largo plazo de un inversor”, explica. Es lo que observó en el pasado mes de abril, uno de los periodos más intensos de incertidumbre en los mercados de los últimos años. La categoría de derivative income fue una de las que más flujos atrajo entre las de gestión activa porque los clientes buscaron protección a la baja durante la corrección, cuenta el directivo.
También ha sido su experiencia en los cinco años desde el lanzamiento de la gama en EE.UU. “Los clientes entienden la gama Equity Premium Income como una alternativa menos volátil para acceder a los mercados de renta variable”, apunta. Así, además de atraer a los inversores que buscan rentas, en algunos casos estos ETF se están usando para construir el core de un porfolio “porque hay quienes prefieren una experiencia más tranquila con la renta variable”. Asimismo, hay gestores de carteras que se sirven de la gama como un sustituto a su asignación a renta fija de mayor beta, pero sin asumir riesgo de duración.
Las dos palancas de rentabilidad de los ETF Equity Premium Income
Las tres estrategias que engloban esta gama generan su rentabilidad tirando de dos palancas. La primera capa de las estrategias parte de una cartera de renta variable long only gestionada activamente según el universo de inversión (el S&P 500 en el caso del JEPI, el MSCI World en el del JEPG y el Nasdaq en el del JEPQ). Esa primera fase de construcción del porfolio genera aproximadamente un 1%-3% de rentas vía dividendos. A partir de aquí entra en juego su verdadero valor añadido: el uso de opciones para lograr un plus de generación de income y, a su vez, mitigar la volatilidad de la renta variable. El equipo gestor vende semanalmente opciones sobre el índice (out of the money covered calls) y usa las primas resultantes para generar rentas. Las primas recibidas por las ventas de estas opciones se abonan mensualmente, lo que da lugar a un income en el entorno del 5%-8%. A ello se suma lo recibido por los dividendos de las acciones subyacentes mencionados anteriormente.
