Deuda, desendeudamiento y deflación hacen de 2012 un año complejo para los que invierten en renta variable. A ello se añaden las repercusiones que tendrá la crisis de deuda europea y el riesgo que supone una revisión a la baja del crecimiento de los beneficios empresariales. Sin embargo, esto no quiere decir que entrar en la bolsa sea una mala opción, aseguran desde Fidelity Worldwide Investment.
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