Tres temáticas que marcarán las carteras de renta fija en 2021

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Que la foto a cierre de año no deje en el olvido el viaje que ha supuesto 2020 para el inversor. Los retornos positivos en muchos fondos puede enmascarar que dejamos atrás una corrección brutal y una recuperación de los activos más intensa si cabe. ¿En qué punto deja esto al inversor? Planteamos tres temáticas que pueden marcar las carteras de renta fija en 2021.

1. Reconstruir el concepto de income

Hace unos años nos llevábamos las manos a la cabeza con el porcentaje de emisiones en el mercado que daban menos del 1%. Y esa cifra no hizo más que crecer. Hoy, el Bloomberg Barclays Global Aggregate Index tiene una tir del 0,83%. Estamos hablando de 18 billones de dólares de deuda con una rentabilidad negativa. ¿Hacia dónde puede mirar un inversor que busca rentas? Porque esa necesidad de generar income persiste.

Estamos ante más que un problema de rentabilidad. Estamos ante un punto de inflexión para la construcción de carteras. Porque el hecho de que las tires de los bonos se acerquen a cero genera un riesgo asimétrico. Los bonos tienen un espacio limitado para subir e ilimitado para bajar. En opinión del equipo de crédito de BlackRock, esto podría cambiar la relación entre la renta fija y la renta variable. “Podría empujar a los inversores a considerar construir sus carteras con activos con mayor correlación”, vaticinan.

Se refieren más concretamente al crédito. Un híbrido entre los bonos tradicionales y las acciones. Y tanto en los mercados cotizados como los privados. Desde BlackRock detectan demanda en estrategias de direct lending (préstamos directos) de quienes buscan capturar esas primas de iliquidez. También crece el interés por estrategias de deuda distressed o special situations.

2. La ISR también es para los bonos

Los bonos verdes ya no son un mercado nicho. Como muestra el gráfico siguiente, la deuda corporativa ASG acelera en su crecimiento. El índice de bonos verdes de J.P. Morgan ha pasado de los 40.000 millones de dólares a superar los 250.000 en apenas cinco años. Pero quizás estemos ante un cambio más profundo en las carteras.

Con la inversión sostenible convirtiéndose en la norma entre las gestoras, no sorprenderá a nadie que 2021 sea el año en el que la ASG sea verdaderamente un mandato global. En BlackRock notan que los eventos de 2020 reforzaron la importancia de incorporar riesgos ASG en la selección de crédito. También desde la perspectiva de las oportunidades. “Habrá potencial para brindar capital a empresas que buscan crear empleo de calidad y cadenas de suministros más locales”, cuentan. Y a medida que los desastres naturales se hacen más frecuentes a raíz del cambio climático, un área de foco será las compañías que activamente buscan reducir sus emisiones de carbono.

3. Las oportunidades, en crédito asiático

Si los corporativos son un híbrido de bonos y acciones, el crédito asiático es un híbrido entre deuda de países desarrollados y emergentes. Concretamente las gestoras miran hacia China en busca de oportunidades. “Su crecimiento alto, que estén en una fase más avanzada de la recuperación de la pandemia y los esfuerzos de desapalancamiento previos hacen una tesis de inversión propicia para el mercado”, afirman desde BlackRock.

Pero no todo es China. La gestora americana también ve potencial en India, Indonesia y en el sudeste asiático. Especialmente en los mercados de deuda local, donde los tipos nominales y reales son más atractivos y cuyas divisas están bien posicionadas en un entorno de un dólar estadounidense más débil.