Trump elige a Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed: primeras reacciones de las gestoras internacionales

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Imagen cedida. Reserva Federal

Estados Unidos ya tiene sucesor para Jerome Powell. Donald Trump ha elegido a Kevin Warsh como su candidato a próximo presidente de la Reserva Federal. Con el nombramiento, se despeja una de las grandes incógnitas que sobrevolaban al mercado, pero abre muchas otras. La primera reacción del mercado ha sido negativa. Warsh ha sido históricamente un halcón (favorable a una política monetaria más restrictiva) y eso ha generado dudas para el devenir de los activos de riesgo a corto plazo. 

“Los inversores consideran a Warsh un fiel seguidor de Trump, ya que recientemente ha expresado opiniones sobre política monetaria que coinciden con las de Trump. Sin embargo, el sucesor elegido ha sido un halcón en materia de política monetaria durante la mayor parte de su carrera, por lo que tal cambio de tono supondría sin duda un giro radical con respecto a sus inclinaciones anteriores”, explica Jack Janasiewicz, gestor en Natixis IM Solutions.

Por qué reacciona negativamente el mercado

La noticia, anunciada en la mañana estadounidense del viernes 30 de enero, ha generado leves caídas en los principales índices norteamericanos. El tramo largo del Tesoro estadounidense subía mientras que el oro bajaba en los primeros compases de reacción del mercado. En opinión de Janasiewciz, no es una reacción sorprendente: el aumento de la pendiente de la curva del Tesoro y la presión en el complejo de los metales preciosos son un reflejo de la nueva puesta en precio por parte del mercado de algunos de estos posibles cambios de la política monetaria.

Según cuentan desde Carmignac, durante su etapa como gobernador de la Reserva Federal (2006-2011), Warsh mantuvo una postura claramente hawkish frente a la inflación hasta finales de 2009, cuando la inflación subyacente medida por el PCE cayó al 0,6% y la tasa de paro alcanzó el 9,9%. También es conocido por su visión restrictiva sobre el balance de la Fed: desde hace tiempo sostiene que la expansión cuantitativa y un balance sobredimensionado benefician más a Wall Street que a la economía real, al impulsar los precios de los activos sin reducir de forma significativa los costes de financiación que afectan a hogares y pequeñas empresas. "En su marco conceptual, el QE comprime los rendimientos a largo plazo, pero apenas relaja las condiciones financieras a corto plazo", explican desde la gestora francesa.

En coherencia con esta visión, Warsh aboga por dos o tres recortes de tipos en 2026, centrados en el tramo corto de la curva. A su juicio, un tipo del 3,75% puede ser acomodaticio para la parte alta de la economía, pero incluso el 3% sigue siendo restrictivo para los segmentos más vulnerables. "La consecuencia sería una curva de tipos estadounidense más empinada, con alivio en los tipos a corto plazo y rendimientos largos determinados por el mercado, en un contexto de crecimiento resiliente, inflación persistente y elevados déficits fiscales. Sin embargo, este enfoque podría resultar menos favorable para los activos de riesgo, dado el impacto de una política de balance más restrictiva en un entorno de liquidez ya tensionado", desgranan desde Carmignac.

Qué se sabe de Warsh

Más a medio plazo Robert Dishner, gestor senior de carteras de NeubergerBerman, cree que el mercado se sienta cómodo con este nombramiento. “Warsh ha sido tradicionalmente un halcón de la inflación, por lo que cuenta con credibilidad y experiencia en la Fed. Pero será clave escuchar la rueda de prensa y analizar, en paralelo, lo que ocurra en las próximas semanas”, apunta.

Luke Bartholomew, economista jefe adjunto de Aberdeen Investments, también hace un balance positivo del nombramiento. “La experiencia de Warsh en la Reserva Federal, donde se ganó una reputación como un gestor de crisis muy competente con un buen conocimiento de los mercados financieros y una larga trayectoria de pensamiento independiente sobre política monetaria, hace que sea un candidato creíble”, defiende. Como presidente, Bartholomew ve casi seguro que impulsará una bajada de los tipos de interés, en consonancia con su previsión de dos recortes de 25 puntos básicos a finales de este año. “Sin embargo, es poco probable que logre grandes avances en el cambio del marco operativo de la Fed y la reducción de su balance, lo que le restará gran parte de su potencial agresividad”, añade Janasiewicz.

“Muchos han expresado su preocupación por la independencia de la Fed y recordamos a los inversores que un solo voto no será suficiente para cambiar el rumbo de la política monetaria”, añade. Dado que en la última decisión sobre los tipos de interés del Comité de Mercado Abierto, compuesto por 12 miembros, solo dos responsables políticos votaron a favor de una bajada (Miran y Waller), Warsh necesitaría una influencia significativa para convencer a otros miembros con derecho a voto y conseguir la mayoría necesaria para impulsar nuevas bajadas de tipos en el futuro.