Ocho años después de que Grecia empezara a emitir señales de alarma, empiezan a verse destellos al final del túnel. Esta semana, la UE cerraba oficialmente el procedimiento de déficit excesivo del país, aplicado en 2009 al exceder su déficit público la barrera del 3% del PIB griego (en aquel entonces, llegó a alcanzar el 15,1% del PIB). Entre medias, el país se ha expuesto a tres rescates, una reestructuración de la deuda, varias crisis políticas de calado e incluso a ser el primer país desarrollado de la historia en ser degradado a emergente (así lo categorizó el proveedor de índices MSCI en 2013).
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