Los mercados han estado muy pendientes de la evolución de la curva de rendimientos estadounidense desde que empezara a aplanarse el año pasado, como consecuencia de la profundización de la Reserva Federal en el proceso de normalización monetaria de los tipos de interés y de su balance. Ahora bien, ha entrado en juego otro elemento clave para monitorizar las condiciones de financiación en EE.UU., y que puede funcionar como un termómetro de lo que está por venir. Hablamos del Libor: el diferencial entre el Libor a tres meses y la curva implícita a futuro para los tipos de interés se ha incrementado desde los 10 puntos básicos de finales de diciembre hasta el entorno actual de 57 puntos básicos.
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