Un nuevo problema que agrava la crisis energética: la sequía

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Foto: Claudio.Ar, Flickr Creative Commons

La dependencia europea del gas natural ruso y el bloqueo impuesto por Vladimir Putin a las exportaciones ucranianas de cereal a través del mar Negro son solo algunos de los factores que han desatado la crisis alimentaria y energética que sufre el Viejo Continente. Recientemente ha surgido una nueva amenaza: la sequía. En España el nivel medio de los embalses está en el 46%. Son 20 puntos menos que la media de los últimos 10 años. En el sur de Francia las temperaturas superaron los 43 ˚C en el mes de junio. Es un nivel más propio de julio o agosto. En Italia, el caudal del río Po ha caído a mínimos de 70 años por lo poco que ha llovido en los Alpes occidentales. El temporal que azota el norte de Italia tampoco ha resultado de mucha ayuda.

El problema radica en que los bajos niveles de agua de ríos y embalses también ponen en riesgo la generación eléctrica. En los cinco primeros meses de 2022, Italia ha generado un 40% menos de energía hidroeléctrica que en el mismo periodo de 2021. Esto es debido, principalmente, a que la sequía está obligando a usar el agua en la agricultura. La generación de energía nuclear también depende de que los ríos mantengan un caudal suficiente para cubrir sus necesidades de refrigeración. El gráfico de DWS compara el porcentaje de electricidad generada con energía nuclear e hidroeléctrica en Europa.

Porcentaje de electricidad generada a partir de energía hidroeléctrica y nuclear, por país (2021)

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“Noruega, Islandia, Suiza y Austria dependen en gran medida de la energía hidroeléctrica, mientras que Francia, Hungría y Bélgica destacan por su dependencia de la nuclear. Al igual que algunos países europeos, como Alemania y Holanda, están potenciando la actividad de las centrales térmicas para intentar compensar la escasez de gas natural, es posible que otros países, como Francia, tengan que asumir un coste medioambiental similar para mantener operativas sus centrales nucleares”, explica Michael Lewis, responsable de Análisis ESG en la firma alemana.

Basta con remontarse a 2003 cuando, ante la posibilidad de tener que apagar el equivalente a cuatro reactores nucleares o 4000 mW de capacidad por culpa de la sequía, el Gobierno francés relajó las normas que limitan la temperatura que puede alcanzar el agua de los ríos en condiciones normales. Desde entonces, las envejecidas infraestructuras nucleares de Francia no han hecho sino volverse más susceptibles a cortes y apagones de todo tipo. Todo esto tiene importantes implicaciones a nivel político y de inversión.

Implicaciones políticas y de inversión

“A primera vista, destacan los riesgos específicos de los países donde la generación eléctrica depende mayoritariamente de la energía hidroeléctrica o nuclear. Sin embargo, la lectura es diferente para los inversores a largo plazo. Los mercados energéticos europeos están integrados en gran medida, pero no totalmente. Los problemas que experimente un país inevitablemente se dejarán sentir en el resto del continente a través de los precios mayoristas”, alerta el experto. En consecuencia, el gráfico pone de relieve la necesidad de diversificar el suministro de energía a nivel europeo y mejorar la integración del mercado energético invirtiendo en la interconexión de los sistemas eléctricos internacionales.

“A pesar del cambio climático, la escasez de lluvias en una región suele coincidir con periodos de viento, lluvia o sol en otras regiones. Una buena combinación de fuentes de energía renovable diversificadas geográficamente contribuiría a modular las oscilaciones que experimenta la generación eléctrica”, afirma. Pero, a su juicio, esto solo será útil si las redes eléctricas pueden transportar energía renovable barata hasta donde haga falta.

“La última crisis probablemente dará un mayor impulso a los esfuerzos de la Unión Europea por garantizar precisamente eso. Teniendo esto presente, creemos que los inversores deberían mantener la cabeza fría y estar atentos a las gangas que puedan surgir este verano durante las olas de calor porque, en algún momento, volverá a llover”, concluye.