La deuda de mercados emergentes ha dejado atrás un escenario muy diferente al de hace un año. Pese a las tensiones geopolíticas y a la incertidumbre en torno a los activos estadounidenses, la clase de activo ha seguido atrayendo flujos, apoyada en la mejora de los fundamentales, la política monetaria y unas valoraciones que, a juicio de Carlos Carranza, gestor del equipo de deuda emergente de M&G, todavía ofrecen oportunidades.
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