A pesar de que casos tan recientes y sonados como el de Banco Espirito Santo (BES) han puesto de nuevo el foco en la salud de los bancos periféricos, no parece que el sistema financiero europeo esté en riesgo. “La mayor regulación que implica Basilea III y otras pruebas de estrés financiero están convirtiendo a los bancos en negocios ‘serios y aburridos’, con un nivel de riesgo muy inferior al de antes de la crisis”, afirma Jon Mawby, cogestor del fondo GLG Flexible Bond del grupo Man, en declaraciones a Citywire.
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