TRIBUNA de Fernando Fernández-Bravo, director de Ventas, Invesco. Comentario patrocinado por Invesco.

Si los depósitos fueron alguna vez los reyes, sus coronas cayeron hace tiempo. Los tipos de interés están en mínimos históricos, la inflación europea presenta los niveles más altos desde noviembre de 2011 y los ahorros no han conseguido generar rentas significativas desde la crisis financiera mundial.

A pesar de ello, muchos ahorradores siguen pensando solo en el banco para depositar sus ahorros cada mes. De hecho, una encuesta reciente realizada en Invesco a ahorradores e inversores europeos descubrió que únicamente tres de cada diez hombres y solo una de cada cinco mujeres invierten con regularidad.

Principales conceptos para pasar de ser un ahorrador a un inversor:

  • Cuando el interés que se gana en el banco es inferior a la tasa de inflación, se está perdiendo dinero en términos reales. Se pierde poder adquisitivo.
  • A largo plazo, los activos de riesgo han superado históricamente de forma significativa a los depósitos.
  • Puede reducir el riesgo de inversión al considerar un enfoque a largo plazo, invertir de forma diversificada y recurrir a la experiencia de un gestor de fondos profesional.

En agosto, la inflación de la eurozona subió hasta el 3%, su nivel más alto en una década. Esta cifra está muy por encima del objetivo del 2% del BCE. Hay diferentes opiniones sobre si la inflación es temporal o ha llegado para quedarse. Sea cual sea la respuesta, cualquier grado de inflación (por pequeño que sea) supone pérdidas para los ahorradores en el actual entorno de bajos tipos de interés, ya que el BCE recortó el precio del dinero hasta el 0% en marzo de 2016.

Las inversiones que generan rentas pueden ayudar a los inversores a alcanzar sus objetivos, ya sea para planificar la jubilación, ahorrar para la compra de una vivienda o para cubrir los gastos escolares o universitarios. Dado que es probable que los depósitos sigan siendo una fuente de rentas poco interesante en un futuro próximo, los ahorradores pueden tener que recurrir a activos de mayor riesgo para lograr rendimientos.

Históricamente, las inversiones en renta variable y renta fija han superado de forma significativa la rentabilidad de los depósitos y ofrecen una opción interesante para los ahorradores que buscan rentas y crecimiento del capital. Por ejemplo, la rentabilidad media anual del índice S&P500 durante el último siglo ha sido de aproximadamente el 10-11%. Ajustada a la inflación, supone un 7%.

Como es comprensible, puede ser psicológicamente difícil superar el miedo de arriesgar el capital. Sin embargo, los inversores pueden mejorar su perfil de rentabilidad-riesgo adoptando varias medidas sencillas:

  1. Invertir a largo plazo.
  2. Contratar los servicios de un gestor de fondos profesional.
  3. Diversificar las inversiones .

La volatilidad a corto plazo suele ser poco significativa si se considera en un contexto de inversión a largo plazo. Es más, es posible hacer frente incluso a las caídas más drásticas del mercado si se adopta una visión a largo plazo.

Anticipar los movimientos del mercado a corto plazo suele ser un juego de azar, incluso para economistas y gestores de fondos experimentados. Sin embargo, cuando se adopta una visión a largo plazo y se diversifican las inversiones para evitar la sobrexposición a un determinado tipo de activo, se sustituye el azar por las probabilidades matemáticas. Si se combina con la experiencia de un gestor de fondos, se alejará aún más del mundo de las conjeturas.

De hecho, nuestros gestores activos de fondos intentan optimizar las características rentabilidad-riesgo de sus carteras al invertir de forma selectiva en las oportunidades más atractivas, al mismo tiempo que intentan evitan ciertos sectores que podrían suponer un lastre para la rentabilidad. 

En un contexto en el que la rentabilidad real de los depósitos es sistemáticamente negativa, trasladar una parte de los ahorros a activos de riesgo podría resultar una decisión prudente, que le ayudaría a satisfacer las necesidades de rentas a lo largo de su horizonte de inversión. Por otro lado, permitir que la inflación erosione su dinero dejándolo en una cuenta de ahorro con un tipo de interés bajo supone una precaución temeraria.

La alternativa para dar el paso

Ante las dudas del inversor a la hora de asumir riesgos, un posible primer paso sería invertir en fondos mixtos con un menor porcentaje de renta variable que los mixtos tradicionales. El Invesco Pan European High Income Fund, por ejemplo, invierte habitualmente un 80% en renta fija y un 20% en renta variable. Además, está centrado en generar rentas, por lo que el inversor puede escoger recibir una renta periódica que le ayude a financiar sus planes (hipoteca, educación de los hijos, etc…). Otra opción podría ser un enfoque más global, que invierte en todo el mundo y que gracias a esa mayor diversificación puede elevar algo el porcentaje de la cartera invertida en bolsa. Este sería el caso de fondos como el Invesco Global Income Fund.