TRIBUNA de Aurora Cuadros, directora de Servicios de Valores y Efectivo, Cecabank. Comentario patrocinado por Cecabank.

Independencia, neutralidad, experiencia o especialización son características fundamentales que debe tener un depositario para ejercer su función de forma eficaz y eficiente aportando seguridad al ahorrador y a la gestora. Estas características son especialmente relevantes en momentos como los actuales donde las certezas y realidades van variando con ritmos diversos.

El año 2020 y el comienzo de 2021 nos han obligado a demostrar que la transformación digital, el uso de la tecnología de forma eficaz y la capacidad de la movilización de recursos no eran meros conceptos abstractos o publicitarios, sino realidades imprescindibles para poder ejercer las funciones del depositario de la misma forma que en la antigua normalidad.

Más funciones y más tareas

La supervisión de gestora y comercializador, la custodia y la administración de los valores y del efectivo, la instrumentación de las suscripciones y reembolsos y de los pagos son las grandes funciones otorgadas por la normativa al depositario. No obstante, la definición de las funciones y las tareas concretas a realizar han ido creciendo y adaptándose a medida que la normativa ha ido cambiando, adaptándose a los eventos de mercado y homogeneizando a nivel europeo. Estos cambios garantizan y permiten a los vehículos de inversión y a las gestoras cumplir sus obligaciones y realizar las inversiones con la máxima seguridad para el partícipe.

En los últimos años el depositario ha debido realizar cada vez más tareas concretas ligadas a cambios normativos o de las infraestructuras. Facilitar el ejercicio del voto en las Juntas de Accionistas de valores de todo el mundo donde se invierten, adaptar los procesos y sistemas a los cambios de las infraestructuras europeas de poscontratación con proyectos como Target2 Securities, que a día de hoy vuelve a estar inmerso en cambios, acompañar a las gestoras en los procesos de adaptación a MiFID II o establecer rigurosos sistemas de control de las cadenas de custodia internacionales de los activos, son algunos de estos cambios, que lejos de reducirse siguen creciendo.

El depositario y la inversión responsable

Los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) en las decisiones de inversión y movimientos de flujos de financiación de la economía han crecido de forma exponencial en los últimos años, pero van a intensificarse, sin lugar a duda, en el futuro cercano. Tanto los organismos internacionales y de la Unión Europea como los propios ahorradores están apostando de forma decidida en esa dirección y esta tendencia se ha acelerado aún más si cabe con la concienciación colectiva que ha creado la pandemia del COVID-19.

En este sentido, la existencia de la figura del depositario en sí es un elemento muy alineado con la inversión responsable, ya que es un garante del partícipe que asegura a este que la información que le ofrece su comercializador o su gestor es veraz, así como que cumplen los estándares requeridos de buen gobierno e inclusión de óptimos análisis de riesgos ASG en sus inversiones. Estas circunstancias hacen vislumbrar que continúe la tendencia de la conveniencia de que el depositario sea independiente y especializado en la función de depositaría.

Máxima seguridad al partícipe

Los inversores españoles cada vez invierten más de forma directa o a través de vehículos como fondos de inversión, instrumentos de capital privado, EPSV (Entidades de Previsión Social Voluntaria) o de pensiones en activos negociados en mercados de todo el mundo. La normativa europea del depositario es muy clara al respecto y, para aportarle la máxima seguridad al participe, establece la responsabilidad del depositario sobre toda la cadena de custodia y obliga a cada uno de los custodios utilizados al cumplimiento de todos y cada uno de los requisitos que el depositario debe cumplir en el país de origen.

Este principio es el que ha permitido, cada vez que se ha producido un evento de crédito en alguna inversión internacional de una institución española, que los ahorradores españoles que habían invertido a través de un vehículo inscrito en nuestro país tuvieran la máxima protección y el acceso a toda la información de forma significativamente más precisa y ágil que si hubieran invertido a través de un vehículo no sujeto a la misma supervisión en nuestro país.

Papel clave en los procesos de inversión

La figura del depositario es clave en los procesos de inversión para aportar eficiencia a las gestoras, así como para apoyarlas en los procesos de transformación digital. El papel de la tecnología es fundamental a la hora de tomar decisiones, instrumentar las inversiones o seguir y controlar. Contar con un depositario que por su especialización y tamaño puede realizar inversiones en innovación y utilizar en cada momento la tecnología adecuada para responder a sus necesidades y a la de las gestoras es un factor crítico en momentos como los actuales.

Como tantas otras labores de poscontratación, de back office o de supervisión, el papel del depositario solo se suele poner en valor en momentos de dificultad, pero creemos que es labor de todos los miembros de la industria transmitir que también hay que tenerlo en cuenta cuando se toman las decisiones de inversión de forma diferenciada a quien es el gestor del vehículo o quien es el comercializador. El comercializador del vehículo debe acompañar al inversor en su proceso de decisión, la gestora debe realizar inversiones adecuadas acordes a la tipología del vehículo de inversión y el depositario debe garantizar de forma independiente que ambos realizan sus funciones y que las decisiones de inversión se materializan de forma óptima.

Un depositario como Cecabank, que lidera con más de 180.000 millones de euros bajo depositaría el mercado español, es fundamental, ya que permite que las inversiones de más de ocho millones de españoles se realicen a través de vehículos de inversión colectiva de forma segura en instrumentos financieros negociados en España y en cualquier mercado del mundo.