TRIBUNA de Beatriz Echarri, Sales Global & Relationship Manager, BNP Paribas Securities Services. Comentario patrocinado por BNP Paribas Securities Services.

La pandemia del COVID-19 ha acelerado cambios importantes en la manera de operar de nuestras economías y sociedades, lo que exige un replanteamiento de los portafolios de los inversores institucionales.

En un mundo en el que las oportunidades de inversión en activos sin riesgo prácticamente no existen, una de las prioridades de las gestoras sigue siendo internacionalizar sus carteras, añadiendo nuevos activos para ofrecer a sus clientes oportunidades de inversión con los mejores resultados posibles. Esta prioridad está llevando a las gestoras a operar en mercados asiáticos y emergentes como Corea del Sur, India, Taiwán, Turquía, etc.

Por tanto, las gestoras necesitan de una entidad depositaria, que a su vez sea un custodio global, con acceso directo a todos los mercados y conocimiento de sus características operativas, de manera que se garantice en todo momento un correcto funcionamiento de las inversiones y la protección de sus activos.

Solo un custodio global, con una red propia y una amplia experiencia en mercados emergentes a nivel de liquidación, custodia y fiscalidad, puede cubrir las necesidades presentes y futuras de las gestoras, y ser capaz de garantizar la titularidad de sus activos en todo momento.