Acacia Inversión se sale del consenso en 2026: reduce EE.UU. y apuesta por activos reales y Japón

Acacia Inversión
Álvaro Vitorero y Mikel Ochagavia. Fotos: cedida (Acacia Inversión)

La elevada concentración de los índices estadounidenses y unas valoraciones cada vez más exigentes obligan a replantear el posicionamiento de las carteras. Para Acacia Inversión, 2026 no será un año para replicar índices, sino para salirse del consenso y construir carteras capaces de adaptarse a varios escenarios.

Esta es la hoja de ruta que expusieron Álvaro Vitorero, consejero delegado, y Mikel Ochagavia, al presentar su visión para el próximo ejercicio. Su planteamiento parte de una idea clara: el mapa de oportunidades está cambiando y EE.UU. ya no concentra el mejor binomio rentabilidad-riesgo.

Los grandes índices estadounidenses muestran un riesgo creciente de concentración en el núcleo tecnológico, mientras el crecimiento de beneficios empieza a ser más exigente. Al mismo tiempo, la debilidad estructural del dólar y el nuevo ciclo de materias primas favorecen una rotación global hacia otras geografías y activos menos representados en las carteras tradicionales.

Activos reales: pilar estratégico, no apuesta táctica

Uno de los ejes centrales de la estrategia para 2026 es el refuerzo de los activos reales. Acacia Inversión mantiene una visión claramente positiva en metales preciosos y materias primas, con la excepción del petróleo.

El oro y la plata siguen respaldados por varios factores estructurales: inflación persistente, dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública y pérdida de poder adquisitivo de las monedas fiduciarias. A ello se suma una demanda creciente por parte de los bancos centrales y un aumento sostenido de los flujos hacia productos ligados a metales preciosos.

En paralelo, los metales industriales ganan protagonismo. La transición energética, la electrificación y la infraestructura necesaria para el desarrollo de la inteligencia artificial sostienen una demanda estructural que refuerza su atractivo en cartera. Para la gestora, estas exposiciones recuperan un papel estratégico, más allá de la gestión táctica del ciclo.

Japón y rotación geográfica: oportunidades fuera del radar

Otro de los movimientos más claros de Acacia Inversión para 2026 es la rotación hacia Japón. La combinación de reformas estructurales, estímulo fiscal y un proceso de normalización monetaria sitúa al país nipón en una posición singular dentro del universo desarrollado.

Además, el yen se encuentra claramente infravalorado, lo que abre la puerta a una apreciación de la divisa y a una posible repatriación de flujos de capital. Este escenario refuerza tanto la renta variable japonesa como su mercado de deuda en moneda local.

En Europa, la gestora ve oportunidades selectivas, apoyadas en el giro fiscal liderado por Alemania y en sectores sensibles al ciclo. En mercados emergentes, la debilidad del dólar y el nuevo ciclo de inversión en recursos críticos favorecen un enfoque selectivo por países, con una visión constructiva, aunque prudente, en China.

Inteligencia artificial: potencial estructural, enfoque prudente

La inteligencia artificial sigue siendo una de las grandes fuerzas de transformación, pero Acacia Inversión adopta un enfoque prudente en la forma de capturar este crecimiento. La gestora evita una exposición pasiva a las grandes compañías tecnológicas, debido a valoraciones exigentes y riesgos de concentración.

En su lugar, prioriza la inversión en la infraestructura que sostiene el desarrollo de la IA, como energía, metales industriales y metales raros. Este enfoque permite beneficiarse del crecimiento estructural del sector con un perfil de riesgo más equilibrado.

Renta fija: duración bajo control

En renta fija, Acacia Inversión mantiene cautela en los bonos estadounidenses de larga duración, ante el riesgo de un mayor empinamiento de la curva por inflación persistente y endeudamiento elevado. También se muestra prudente en crédito estadounidense, donde los diferenciales se mantienen muy comprimidos.

Por el contrario, identifica oportunidades en deuda emergente en moneda local, beneficiada por la debilidad del dólar, y en bonos japoneses de mayor duración, que podrían verse favorecidos por la normalización monetaria y la apreciación del yen.

El marco que lo explica todo

El trasfondo macroeconómico justifica este posicionamiento. Acacia Inversión espera un crecimiento global en torno al 3,1% en 2026, apoyado en estímulo fiscal, tipos de interés más bajos y la implementación progresiva de la inteligencia artificial.

Sin embargo, este crecimiento vendrá acompañado de inflación más volátil, políticas monetarias desincronizadas y un dólar estructuralmente débil. En este entorno, la dispersión entre activos y regiones aumentará, penalizando el consenso y favoreciendo la gestión activa.