Alemania y Francia, las dos economías más influyentes de Europa, enfrentan actualmente desafíos que traspasan la barrera de sus fronteras. Desde problemas energéticos y crisis industrial en Alemania hasta la elevada deuda pública y volatilidad política en Francia, ambos países reflejan las dificultades que afectan a toda la eurozona y a su capacidad para liderar una recuperación económica sostenible. Si bien las políticas del BCE buscan estabilizar la región, las próximas elecciones y la incertidumbre global, como las políticas del nuevo gobierno de EE.UU., serán factores determinantes para este 2025.
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