Consecuencias imprevistas de la regulación: los efectos secundarios de la RDR

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Horia Varlan, Flickr, Creative Commons

La implementación de MiFID II está cada vez más cerca –aunque últimamente han surgido voces a favor de que se retrase un año– y los miembros del sector de los productos de inversión se mueven entre la expectativa de que la directiva abra nuevas oportunidades y la incertidumbre sobre cuál será el impacto real en los modelos de negocio. Por eso resulta interesante conocer la experiencia vivida en el Reino Unido tras la introducción en enero de 2013 de la Retail Distribution Review (RDR), normativa que, como explica Paul Dunlop, socio de consultoría en el ámbito de servicios financieros en Deloitte y director de la oficina de Londres, “comparte muchas características con MiFID II, tales como el énfasis en la protección del inversor minorista, la regulación de los conflictos de interés, la transparencia, la formación de empleados que prestan servicios de asesoramiento financiero, etc.”.

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