Aunque Estados Unidos proporciona algunas señales positivas sobre la actividad económica –el sector vivienda y el mercado de trabajo se encuentran entre ellas– el sentimiento de las empresas y la inversión siguen débiles. “El acuerdo presupuestario alcanzado, que incluye subidas de impuestos para los que ganen más de 400.000 dólares y un pequeño incremento de los impuestos sobre plusvalías y dividendos, ha eliminado parte de la incertidumbre a muy corto plazo. Pero, al posponer las decisiones sobre los recortes del gasto público durante dos meses, los legisladores estadounidenses simplemente han aplazado la parte más difícil del proceso de negociación del presupuesto”.
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