Diego Fernández Elices (A&G): “El mercado ha pasado de la fase de esperanza al crecimiento”

, Diego Fernández Elices (A&G): “El mercado ha pasado de la fase de esperanza al crecimiento”
Cedida

A&G Banca Privada lanza un mensaje positivo a la industria. En opinión de Diego Fernández Elices, director General de Inversiones, “el mercado ha pasado de la fase de esperanza, la más brusca para los mercados, a la de crecimiento, que es la que iniciamos ahora”. La primera ha estado protagonizada por alzas fuertes en renta variable pero una contracción de los beneficios, por lo que las bolsas se encarecen. En la que viene, las bolsas subirán menos, cuenta el experto, pero los beneficios sí lo harán con fuerza, por lo que las bolsas se abaratarán notablemente. Según sus cálculos, las bolsas podrían subir un 10% el año que viene.

Según ha explicado, cabe esperar que sea un ciclo menos intenso por los altos niveles de deuda de las empresas y los gobiernos pero se encamina un ciclo alcista sostenido. “Cuando se pasen los miedos, pasaremos a pensar en beneficios empresariales, que es lo que mueve las bolsas”, ha dicho.

En concreto, creen que los beneficios empresariales podrían crecer un 23% en 2021 en Estados Unidos. Claro que la situación global no es la española. “Tenemos dudas con respecto a España y muchas diferencias de valoración, pero tampoco tenemos prisas por entrar. Pensamos que hay oportunidades mejores a nivel global. Y cuando dejemos atrás los peores datos de 2020, nos pondremos a pensar en 2021”, tranquiliza.

Sin querer restar importancia al COVID-19, Fernández Elices ha recalcado que el ciclo venía mostrando signos de agotamiento desde antes. “Estamos siguiendo un ciclo mucho más intenso y rápido”. Además de la gravedad del ciclo, considera probable que a nivel global la economía se contraiga este año en torno a un 5%.

Y es que reconoce que siguen existiendo ciertos riesgos en el horizonte, aunque están a la baja, como las elecciones en EEUU, los estímulos fiscales, el Brexit o la pandemia. “Las vacunas cambian las reglas del juego, ha llegado en el momento preciso. La clave será que se rescata a negocios sostenibles y no zombies”, ha alertado el experto.

Gestión de las carteras

Pero el gran reto para A&G es gestionar “la frontera eficiente”, es decir, las posibles combinaciones de cartera ajustadas a un nivel de riesgo dado. La frontera eficiente histórica con un 60% de renta variable y un 40% de renta fija ha ofrecido una rentabilidad aproximada del 9% con una volatilidad del 10%. Es la media de las carteras desde 1983. Sin embargo, si proyectamos esto a los próximos 10 años la realidad es que las perspectivas son bastante mas negativas, con una rentabilidad esperada algo por debajo del 4%. “Ahí es donde estamos centrando los esfuerzos”, reconoce.

En su opinión, hay que olvidarse de las carteras que estén compuestas únicamente por activos de renta fija y renta variable, para buscar alternativos. Como ejemplos cita el oro o los alternativos ilíquidos como el private equity, las infraestructuras, etc. Eso sí, en función del tipo de cliente, el patrimonio y las expectativas en ningún caso aconsejan pasarse del 20%. “Recomendamos cierta cautela, tener entre 10% y un 20%. También incluimos fondos long short o estrategias que son líquidas pero que no siguen tal cual el mercado”, asegura.

Para la entidad, el gran reto es la gestión de renta fija. “Ahora con los tipos de interés en mínimos y los diferenciales también en mínimos, la única solución es vehículos flexibles en renta fija para adaptar la cartera a los diferentes entornos”, ha explicado Germán García Mellado, gestor de renta fija.

En concreto, tienen preferencia por el crédito frente a deuda pública, que en la eurozona solo la jugarían en relativo. En deuda corporativa, ven valor en deuda financiera, ya que creen que los fundamentales bancarios son mucho más sanos que en años anteriores, y los niveles de liquidez y capital suficientes para hacer frente a posibles problemas. También en la deuda subordinada corporativa y en sectores penalizados por la pandemia (turismo, automóviles, inmobiliarias), pero en emisores que presenten buenas métricas de crédito. 

En cuanto a los tipos de interés, invertirían en los bonos ligados a la inflación en EEUU apostando también a las curvas de rentabilidades (largos plazos mejor que medios plazos) y también en estrategias de estrechamiento de bonos periféricos frente a centrales.