El 42% del patrimonio familiar ya está en alternativos: así invierten los grandes capitales

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La última encuesta global de BlackRock a family offices confirma una realidad que el mercado ya intuía: en un mundo marcado por tensiones geopolíticas, desaceleración económica y volatilidad estructural, los activos alternativos, especialmente los mercados privados, han pasado de ser una pieza complementaria a convertirse en el núcleo de muchas carteras. El informe, que recoge las respuestas de 175 family offices con más de 300.000 millones de dólares en activos bajo gestión, muestra que los alternativos ya suponen el 42% de las carteras, frente al 39% de la edición anterior.

Este giro responde a la búsqueda de retornos menos correlacionados con los mercados públicos, de primas de liquidez atractivas y de una mayor resiliencia frente a shocks de mercados. Sin embargo, también persisten los retos: el 72% de los encuestados señala que las altas comisiones son su mayor preocupación, muy por encima del 40% que lo menciona en la encuesta realizada en 2023. 

El atractivo estructural de los mercados privados

El interés de los family offices por los mercados privados no es un fenómeno coyuntural. En un contexto en el que la tradicional diversificación entre renta variable, renta fija y dólar estadounidense ha perdido parte de su efectividad (al moverse estos activos muchas veces en la misma dirección) los alternativos ofrecen un camino hacia fuentes de retornos descorrelacionadas.

La menor frecuencia de valoración de estos activos, frente a la cotización diaria de los mercados públicos, también suaviza la volatilidad aparente de las carteras, algo especialmente valorado en periodos de estrés. Entre las razones citadas para invertir en mercados privados están la captura de iliquidity premium (87%), la obtención de retornos menos correlacionados (67%) y la capacidad de protegerse frente a la inflación (46%). Sin embargo, la encuesta revela un debate abierto sobre la transparencia, la liquidez y las valoraciones, que obliga a una selección mucho más cuidadosa de gestores y estrategias. 

Private credit: de la periferia al centro de las carteras

Si hay un claro ganador en el reordenamiento estratégico de los family offices, es el crédito privado. En los últimos años, esta clase de activo ha evolucionado de ser un nicho para inversores especializados a un componente central en muchas carteras, representando entre un 15% y un 30% del AUM en algunos casos. Su combinación de rentabilidad, flujos de caja predecibles y flexibilidad de liquidez lo hace especialmente atractivo en un entorno de tipos elevados y salidas más lentas en private equity. 

La encuesta revela que un 32% de los encuestados planea aumentar su exposición a crédito privado en 2025-2026, más que cualquier otro activo alternativo. Dentro de esta categoría destacan dos estrategias preferidas: special situation/opportunistic (62%) y direct lending (53%). Estas se valoran por su capacidad de ofrecer retornos comparables a la renta variable, pero con mejores protecciones estructurales frente al riesgo de pérdida. No obstante, también existe preocupación por la creciente saturación del mercado y por la incertidumbre de su comportamiento en un eventual ciclo de crédito bajista. 

Infraestructura: resiliencia e impulso de megatendencias

La infraestructura emerge como otro pilar en la estrategia de diversificación de los family offices. Tres cuartas partes de los encuestados ven optimismo activo, que combina generación estable de flujos, vinculación con la inflación y exposición a tendencias estructurales como la transición energética y la digitalización de las comunicaciones. 

El 30% planea aumentar sus asignaciones a infraestructura en los próximos dos años, con una preferencia clara por las estrategias opportunistic (54%) y value-add (51%). Frente a los activos core y core plus, que atraen capital institucional y sufren compresión de spreads, estas aproximaciones ofrecen mayor flexibilidad, potencial de revalorización y capacidad de generar alfa a través de reposicionamiento de activos. En mercados maduros, donde buena parte de la infraestructura se acerca al final de su vida útil, estas estrategias también se benefician de un ciclo de renovación inevitable. 

Tecnología e inteligencia artificial: inversión sí, adopción interna lenta

Aunque los family offices han sido tradicionalmente pioneros en la adopción de nuevas ideas de inversión, su integración de tecnologías, como la IA en procesos  internos de inversión, sigue en una etapa temprana. Actualmente, el interés se centra más en invertir en empresas que desarrollan soluciones de IA (45%) o en sectores que se beneficiarán de su crecimiento (51%), que en usarla internamente para optimizar el proceso inversor (33%).

Entre las principales barreras citadas por los encuestados figuran la falta de talento especializado, la dificultad de integrar la IA con sistemas heredados, y preocupaciones por la privacidad y la seguridad. No obstante, algunas oficinas más grandes experimentan con IA para agilizar la originación de operaciones, mejorar el análisis de riesgo o automatizar procesos de due diligence. A medida que la tecnología madure y se demuestre su valor en entornos de alta complejidad, es probable que su adopción operativa se acelere.

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