La semana estuvo marcada por un cambio importante de narrativa en los mercados. Tras meses de tensión por el conflicto entre EE.UU. e Irán, el anuncio de un acuerdo preliminar para prolongar el alto el fuego y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz provocó un fuerte alivio entre los inversores. La posibilidad de normalizar los flujos energéticos redujo los temores a un nuevo shock inflacionista, impulsó los activos de riesgo y provocó una fuerte caída del petróleo.
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