Desde principios de los años 80, las rentabilidades que ofrecen los bonos del gobierno de EE.UU. y los distintos países europeos han ido experimentando una tendencia a la reducción que ha conducido a las tires a mínimos históricos. Durante este periodo ha habido sobresaltos y pausas en el camino (caída del Muro de Berlín, crisis de divisas asiáticas, burbuja de Internet…), periodos en el que se han producido caídas en el precio de los bonos (y, por lo tanto, subida de las tires). Pese a ello, la tendencia de largo plazo no se ha visto afectada y las tires han mantenido su inclinación hacia la reducción. En el caso de la eurozona, el 55% del total de la deuda pública en circulación cotiza con tires inferiores al 1% (ver gráfico 1: fuente J.P.Morgan AM). Fue en abril cuando marcaron mínimos históricos. Entonces, el 30% de los bonos soberanos de la eurozona cotizaban con tires negativas. Pero la situación se ha dado la vuelta y ese porcentaje se ha reducido al 16,4%.
El dolor de cabeza que supone actualmente para gestores e inversores la deuda pública europea

Artemuestra, Flickr, Creative Commons
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