El efecto perverso de los bancos centrales: del cuanto peor mejor al cuanto mejor peor

00mercado
Artemuestra, Flickr, Creative Commons

Hubo un tiempo no muy lejano en el que las malas noticias macroeconómicas eran buenas noticias para los inversores. Nos referimos a cuando los bancos centrales empezaron a poner en marcha sus programas de flexibilización monetaria, canalizados a través de sus programas de quantitative easing. Por aquel entonces, cada dato macroeconómico negativo era recibido con euforia por los mercados financieros. La razón era muy simple. A mayor debilidad de dichos datos macroeconómicos, más posibilidades había de que los bancos centrales irrumpiesen con fuerza en los mercados con sus programas de compra de activos, lo que en teoría debería provocar la subida del precio tanto de las acciones como de los bonos. Y así fue. Las bolsas subieron con fuerza y las tires de los bonos cayeron hasta tocar mínimos históricos.

Este es un artículo exclusivo para los usuarios registrados de FundsPeople. Si ya estás registrado, accede desde el botón Login. Si aún no tienes cuenta, te invitamos a registrarte y disfrutar de todo el universo que ofrece FundsPeople.